miércoles, 2 de enero de 2013

Beautiful Melody Capítulo 14





Capítulo 14.

-¿Qué te pasa?-preguntó San Wol. Se apartó del espejo en el que estaba pintándose y se acercó a mi con el ceño fruncido.-¿Estás bien?

-Sí, sí... 
-Estás completamente blanca.-me sujetó por el codo y me ayudó a llegar hasta la cama. 
-Ya ya...Estoy...
-¿De dónde vienes? ¿Qué ha pasado?
-Nada, de verdad, no te preocupes. Enseguida estaré bien...-respondí mecánicamente. Me pasé una mano por la frente quitándome el sudor frío que sin darme cuenta había empezado a tener. 
     Desde que Changmin me dejó en mitad del pasillo hasta que llegué a mi habitación me pareció que había pasado una eternidad. mis pasos eran lentos y pesados, como si mi cuerpo sopesara los pros y los contras de quedarme allí parada y esperar o caminar a mi habitación y esperar de cualquier manera. ¿Pero esperar a qué? Estaba todo muy claro, al menos por parte de Changmin. Él quería alejarse de mi para no sufrir. Y por algún motivo esto me estaba doliendo más de lo que me hubiese esperado... 
-Va a ser la hora de la cena, tenemos que bajar. MiNa nos está esperando ya abajo con más gente.
-Yo no quiero bajar... 
-Tenemos que ir.-me puso una mano en el hombro a modo de compasión.-Las horas de las comidas son los únicos momentos que nos pueden tener un poco más controlados... Si no te ven allí se van a mosquear.
     Razón no le faltaba. Que estuviésemos de vacaciones no significaba que el colegio fuese menos estricto, y una de las condiciones para asistir al viaje era que se respetasen los horarios de comidas y excursiones marcados por los profesores y ayudantes.
-De acuerdo, sí, vámonos... 

     Afortunadamente no fuimos las únicas en entrar, aún faltaba gente por llegar así que no llamamos demasiado la atención. Sabía que no era así, pero tenía la sensación de que un montón de miradas se clavaban en mi, así que caminé muy cerca de SanWol mirando en todo momento al suelo. Una vez que nos sentamos donde ya estaba MiNa con más chicos de clase pude levantar la cabeza y observar un poco mi alrededor. Buscaba a una sola persona, y cuando la encontré, casualmente también me encontró a mi. Sólo que él apartó la mirada con más disimulo, sin parecer que me estaba buscando, al contrario que yo. Me había dado tiempo a ver con quién estaba sentado. Otra vez esa chica. Otra vez esa risa y esos ojos coquetos. 

-Oye, parece que quieres quemar el plato...-me dijo MiNa en voz baja con media sonrisa.-¿A donde has ido antes?¿Ha pasado algo?
-No, perdón, no ha pasado nada...-Levanté la cabeza para mirarla e intenté ponerla la mejor de mis sonrisas. No se lo tragó mucho, pero decidió dejarlo pasar y volver a su conversación de antes. En este momento me pareció buenísimo que con estas chicas nunca te quedases sin cosas de las que hablar, decidí relajarme y disfrutar de la cena. Al fin y al cabo iba a tener que aguantarla igual, así que mejor sería que estuviese de buen humor. 
     Algunos de los chicos que estaban sentados en la mesa ni si quiera sabía sus nombres, pero si eran amigos de MiNa y SanWol quería decir que eran iguales, o al menos muy parecidos a ellas, y aunque yo no aporté gran cosa en las conversaciones, más bien estuve casi todo el tiempo callada, sí que fuí el centro de unas cuantas carcajadas en varias ocasiones, al decir algo gracioso sin intención de que lo fuera. Tal vez eso era lo que hacía que se riesen, que lo que decía lo decía totalmente sería y sin ningún punto de comicidad. Como era un buffet libre y teníamos que ir nosotros a por lo que quisiéramos, intenté levantarme a por la comida solo cuando Changmin estaba sentado y no hubiera posibilidad de que nos encontrásemos. No me apetecía incrementar más mis nervios... 
     Esta noche no teníamos permiso para salir de fiesta. Así que los profesores nos ordenaron irnos a nuestras habitaciones en cuanto terminásemos de cenar, y alguno se quedó haciendo guardia en el restaurante hasta que todos los alumnos nos hubimos ido. Mis compañeras se retrasaron un poco más en subir a la habitación porque se quedaron hablando con más gente en el hall y cuando llegaron a la habitación yo ya estaba metida en la cama y aparentemente dormida. Con lo poco que las conocía ya podía adivinar que no iban a tardar ni 10 segundos desde que entrasen por la puerta en preguntarme lo que me había pasado antes. Y a mi era lo que menos me apetecía, recordarlo. Quería dormir, o al menos intentarlo. Tal vez si cerraba muy fuerte los ojos podría borrar lo que había pasado, cambiar las cosas, y que al volver a abrirlos todo fuese distinto... 

     Cuando el día siguiente quise darme cuenta de que ya estaba despierta, me encontré con los ojos abiertos como platos mirando al techo y la habitación ya estaba iluminada por el sol. ¿Cuánto había dormido? ¿Un par de horas? ¿Tres como mucho?Me dí la vuelta intentando volver a conciliar el sueño metiendo la cabeza bajo la almohada y tapándome entera con las mantas. Lo de las mantas lo olvidé, hacía demasiado calor como para estar arropada. Por la noche habían bajado las temperaturas, pero ahora, con los rayos del sol sobre mi cama era una locura tener frío. Aunque pudiera haber dormido no lo hubiera conseguido porque enseguida empecé a escuchar jaleo en el pasillo. SanWol y MiNa se despertaron casi a la vez, y gracias al cielo, no estaban tan habladoras nada más despertar. Esperé en la cama hasta que ellas terminaron de arreglarse en el baño, y bajaron antes que yo a desayunar. Yo me tomé mi tiempo. Las pocas horas de sueño le habían pasado factura a mi cara, más pálida que de costumbre y con unas pequeñas sombras moradas bajo los ojos. Las estanterías estaban llenas del maquillaje de mis compañeras, así que supuse que no les importaría que me echase un poco. No tenía mucha destreza en esto de maquillarme, pero aun así el resultado fue mejor de lo esperado. El plan de hoy era visitar unas cuevas que estaban a una hora de nuestro hotel, y estaríamos fuera hasta la noche. Cuando ya estuve lista y mis tripas empezaron a rugir bajé al comedor y entré tras respirar hondo varias veces. Bajé la cabeza cuando encontré a MiNa y el resto, sin atreverme a buscar a quién quería. Parecía que hoy había menos entusiasmo que ayer, por la cosa de tener que madrugar, y que tal vez a mucha gente no le parecían demasiado interesante unas cuevas... Terminamos de desayunar y cuando salimos del hotel ya había un par de autobuses esperando, y disimuladamente, antes de que yo me subiera a uno, vi que Changmin daba media vuelta y subía al siguiente. Me senté con fastidio en la parte delantera del autobús, sin esperar que nadie se sentase conmigo. Mejor, así podría aprovechar esta hora para intentar dormir lo que no había dormido por la noche. Pero para mi desgracia, más que dormir me tiré toda la hora dando cabezazos contra el incómodo cristal, que al estar apoyada no paraba de vibrar, lo que me puso un dolor de cabeza terrible. Afortunadamente el autobús frenó definitivamente y abandoné ese cacharro de cuatro ruedas lo más rápido que pude. Si por mi fuera hubiese salido por la ventana...

     Las cuevas no me gustaron nada. Me agobiaba demasiado estar prácticamente a oscuras en un sitio tan pequeño y para colmo, a unos cuantos metros bajo tierra. Terminé el recorrido un poco antes que el resto, saltándome las últimas explicaciones de los guías y por fin cuando estuve fuera pude respirar con tranquilidad apoyada en las barandillas. Esto sí que era bonito. No había visto muchas veces el mar, al menos no tantas como me hubiese gustado, pero casi siempre conseguía dominarme. Tenía un efecto en mi más que relajante, me llevaba a un estado de paz del que sólo me sacaron unas carcajadas detrás de mi que resonaron por el eco de la cueva. Me giré sorprendida, aunque no me hizo falta, porque sabía perfectamente de quiénes eran. Se me quedaron mirando según salieron, sin esconder sus sonrisas, y tras pararse por unos breves segundos continuaron andando escaleras abajo. Volví a apoyarme en la barandilla, dejando mi cabeza caer, a ver si así se caían al agua también unos cuantos pensamientos y así el mar podía llevárselos... Sólo tenía ganas de salir corriendo detrás de ellos y separar a esa chica que ni si quiera sabía cómo se llamaba de mi Changmin. El resto de la gente empezó a salir, ayudándome a quitar de mi mente la palabra "celos", obligada a desaparecer de mi diccionario...
     La siguiente actividad después de las cuevas fue visitar la pequeña cala que le daba entrada o pasear por las tiendas para comprar algún recuerdo. Yo elegí la segunda opción, con la que podría estar con más gente y distraerme. Cualquier cosa antes de quedarme sola... Cuando llegó la hora de la comida SanWol y MiNa se separaron del grupo con el que llevaban todo el viaje y me invitaron a sentarme con ellas en la terraza de uno de los bares. 
-Oye YunHye... ¿Qué os pasa a Changmin y a ti?-me abordó MiNa en cuanto nos sentamos con nuestra comida. 
-¡¿Qué!?.-La pregunta me pilló tan desprevenida que me atraganté con el pequeño trago que le había dado a mi Cocacola. 
-Pues eso...-respondió SanWol dándome unas palmaditas en la espalda descuidadamente.-En el colegio estabais todo el día juntos, se os notaba muy unidos, y ahora ni si quiera os miráis...
-Además él se pasa todo el día con esa tal HyoSeun.
-Sí, de hecho ¿no ibais a casaros? ¿Qué pasa, lo habéis...dejado?-continuó SanWol.
     HyoSeun. Por fin le ponía nombre a la chica que había salido de la nada.  
-No, no... No es eso. Nunca estuvimos... muy comprometidos.-Tenía que tener cuidado con lo que decía. Si sabían lo de la boda era porque seguramente sus familias habían estado en el acto del otro día. 
-¿Cómo que no? YunHye yo estuve el domingo pasado en la ceremonia de anunciación con mis padres.-dijo SanWol. 
-Ah, mira qué bien... -dije sin pensar dándole otro trago a la Cocacola. 
-Escuché cómo vuestras familias anunciaban vuestro compromiso, y la unión de vuestras empresas, claro.-continuó como si no hubiera oído nada. 
-Ya. Bueno, es que... Changmin y yo hemos decidido separarnos un poco estas vacaciones. Al fin y al cabo somos muy jóvenes y queríamos ver si éramos capaces de hacer nuestra vida sin el otro... Pero está todo bien, la boda sigue en pie...
     En esta ocasión mi imaginación y mis escasos dones interpretativos no me sirvieron para mucho. Me miraron con el ceño fruncido con pinta de no haberse creído una palabra, pero aún así lo dejaron pasar...
     La semana fue pasando más o menos con la misma rutina de hoy: nos levantábamos por la mañana y visitábamos algún sitio turístico de la ciudad, comíamos en algún restaurante, y por la tarde algunos días nos quedábamos en la playa o en la piscina del hotel, o bien salíamos a recorrer las tiendas de los alrededores del hotel. Durante toda la semana había tenido mis buenos y malos momentos respecto a mis fuerzas de flaqueza. Aunque intentaba mantenerme ocupada todo el tiempo seguía teniendo demasiados ratos para pensar. Y sólo tenía un mismo pensamiento: que echaba de menos a Changmin de una manera insoportable. Bueno, más bien dos pensamientos: esa HyoSeun no me gustaba nada. Habían desaparecido juntos más de una vez sobretodo por las tardes, y eso me crispaba. Me irritaba saber que podían estar en cualquier lugar haciendo... vete a saber qué. Prefería no pensarlo. Y desde luego me hubiera sido mucho más fácil conseguirlo si no se pasearan todo el tiempo juntos por todos los rincones del hotel en los que casualmente siempre estaba yo.
     Pero el jueves por la tarde cambiamos, fuimos a un campo muy famoso de la ciudad. Como el viaje en autobús también era un poco largo quise parar en una tienda para comprarme unos lápices y aprovechar para pintar, porque no me apetecía buscar entre la minileonera que era mi maleta... Mientras esperaba a que me cobrasen algo llamó mi atención en la estantería más cercana. Era una revista de moda y actualidad, pero en portada salía algo que no me gustó mucho. Pagué en caja sin apartar la mirada de la revista y salí sin esperar el cambio ni los lápices. En el autobús pasé las ojas con ansia hasta que llegué a la foto minimizada que había en la portada, sólo que ahora estaba bien grande, y acompañada de un artículo que no tardé en deborar:  "En esta final de la WorldCup de tenis, además de descubrir a un gran rival para nuestro actual ganador ParkYooChun, hemos podido ver más celebridades reunidas y muy bien acompañadas. Es un claro ejemplo JungYunho, representante y amigo de nuestro deportista favorito, al que vimos en compañía de su también cliente y amigo Kim Junsu. Éste parece estar disfrutando de unos días de vacaciones en su ciudad natal, y qué mejor plan que reunirse con los amigos...¡y amigas! ¡Cuánta mujer para nada más que dos hombres! La afluencia de público femenino a este tipo de eventos no es muy destacable, pero estos dos guapos jóvenes han disparado el interés para esta final! Entre las asistentes encontramos a Maika, nuestra modelo nativa que partió hace unos meses a América y por lo visto está de regreso. ¡Más de uno estará de enhorabuena!" 
     Así que Junsu no estaba trabajando tal y como me había asegurado la semana pasada por teléfono... Estaba en Seúl. Me había mentido. ¿Pero por qué? Me dijo que iba a estar toda esta semana fuera, pero ahora aparecía en una revista del corazón acompañado de un montón más de gente. 
     El artículo continuaba haciendo un repaso de todos los famosos que habían asistido a la final, adjuntando varias fotos. Pero la que más me sorprendió fue una en la que salía Junsu y otra chica mirándose y sonriendo, compartiendo la bebida. Cerré la revista y la guardé en la pequeña mochila de cuero marrón que no había soltado en todas las vacaciones. Hasta unos momentos antes, cuando vi la revista y que Junsu estaba en la portada no me había acordado de él... No había pensado ni si quiera por un momento en que no me había llamado como prometió, o ni si quiera tenía la sensación de que le echaba de menos... Tenía una sensación de angustia, incluso me sentía mal por no haberle llamado yo a él durante esta semana. Así que cogí el móvil y marqué su número. Uno. Dos. Tres. Cuatro... Cinco... Y saltó el buzón de voz. Tiré el móvil de mala gana al asiento vacío de al lado y me pasé una mano por el pelo. A lo tonto se me había puesto un dolor de cabeza horrible. Me froté un par de veces la sien, los ojos, el cuello, intentando eliminar el dolor. Me quedé con los ojos cerrados, con la cabeza reposando sobre el asiento, y fue la única manera en la que el traqueteo del autobús se me hizo más llevadero y el viaje más corto. 
     Este sitio sí que me gustó... Tenía una gran explanada, todo campo, junto a un sendero que daba a un pequeño manantial donde estaba la cascada. Recorrimos parte del río y del campo todos juntos, y luego nos dejaron un tiempo libre mientras los profesores aprovechaban y también se tomaron un descanso. Casi todo el mundo se quedó sentado en el campo, pero yo me volví a meter en el manantial. Dejé mi chaqueta y la mochila cerca de la orilla y me senté metiendo poco a poco los pies en el agua. Al principio, el frío contacto con el agua me hizo arrepentirme un poco, pero el efecto enseguida se calmó. Movía suavemente los pies mientras los peces nadaban al rededor, lo más distanciados posible de mis piernas. El dolor de cabeza se había ido. Ahora tenía más tranquilidad, y podría pensar en lo que me estaba pasando. El hecho de que no hubiera pensado ni por un momento en Junsu y hubiera estado tan obsesionada con otro tema... Y que ese otro tema se hubiese convertido en algo tan importante y doloroso a la vez dejaba muchos más claros en mi mente... Me levanté repentinamente y con los zapatos en la mano fui hacia la cascada. Había unas pequeñas rocas por las que se podía pasar por debajo sin miedo a caer al río y otras por encima que evitaban mojarse. Iba mirando hacia fuera de la cascada cuando noté que por el otro lado venía alguien y miré hacia delante. Changmin estaba frente a mi. Nos quedamos quietos los dos, mirándonos el uno al otro. Él con su pelo oscuro un poco mojado, yo sin respiración... Quise decirle algo, y de alguna manera hallé en sus ojos que él también quería hablarme, pero inmediatamente ambos nos arrepentimos a la vez y volvimos a mirarnos como si nos traspasáramos por lo que parecieron horas. Tardé en reconocer la voz que me robó la atención de Changmin, pero en cuanto se abrazó a él por detrás desperté del pequeño trance. 
-¡Te estaba buscando! ¿Cómo se te ocurre meterte aquí? Seguro vas a...-Él siguió quieto, sin dejar de mirarme y sin responderla mientras yo me di la vuelta y salí de la cascada lo más rápido que pude. Fuí hasta la orilla en la que había estado sentada y cogí mi mochila para salir del lago cuanto antes. 
    
     Domingo. Último día de viaje. Ese día no había ninguna actividad planeada, podríamos hacer lo que quisiéramos siempre que fuera dentro del hotel o en la playa. Y yo tenía pensado quedarme mucho rato en la cama. Mucho más del que desgraciadamente pude, porque a las 10 de la mañana mi teléfono empezó a sonar y me enteré porque MiNa salió de la cama hasta mi maleta para buscarlo y dármelo. Mirando el número y sin lograr enfocar descolgué la llamada. Una voz que se debatía entre la dulzura del mensaje y la aspereza de la edad me felicitó por mi cumpleaños, lo que me hizo dar un brinco en la cama hasta quedarme sentada. No tenía ni idea de que era mi cumpleaños, se me había olvidado por completo... Como siempre mi Marlen me había ayudado una vez más recordándome algo, aunque seguramente ella no sabría que se me había olvidado mi propio cumpleaños. ¿Cómo tendría que estar mi cabeza para no recordar algo así...? Me aclaré un par de veces la garganta y alargué un par de minutos más la conversación saliendo a la terraza. Escuché como mi madre le decía a Marlen que me felicitara de su parte. 
-Todo un detallazo, sí señora...-dije en lo que en un principio solo era un pensamiento. 
     Terminé de hablar con Marlen y volví a la cama tirando de nuevo el móvil en la maleta después de apagarlo. No me hacía especial ilusión que fuera mi cumpleaños. Tampoco cuando era pequeña, porque casi todos los pasaba sola, como un día normal. Pero este año había tenido otras expectativas que visto lo visto, como estaba el tema con Changmin o lo lejos que estaba ahora mismo de Junsu, iban a quedarse en eso, en expectativas, meras ilusiones. 
     Cuando abrí los ojos de nuevo mis compañeras ya no estaban en la habitación. Eran más de las 12 y media de la mañana. Bueno, al menos no tendría bronca por no haber ido a desayunar, hoy por ser el último día no teníamos horarios, sino una "libertad vigilada". Nuestro avión saldría hoy de madrugada para llegar a Seúl pronto por la mañana, así que separé unas cuantas cosas que iba a usar hoy y el resto las guardé en la maleta, dejando todas mis cosas recogidas en menos de 10 minutos. No me gustaría estar delante cuando SanWol y MiNa hicieran sus maletas... 
     Salí de la habitación cerca de la una del mediodía, después de ducharme y preparar la mochila para pasar el día entero fuera. Caminé un poco por fuera de la playa hasta llegar a un restaurante de comida rápida y comer sentada en un banco mirando hacia el mar. No sé el tiempo que pasé dibujando allí después de comer, sólo hacía dibujos sin parar, repasándolos una y otra vez para distraerme y evitar que mi mente fuera por libre. Cuando iba a sacar otro folio aparecieron unos cuantos de los chicos con los que me había juntado un par de veces en estas vacaciones. Me invitaron a ir con ellos y el resto de la clase a jugar un partido de volley en la playa. Yo acepté apenas sin pensarlo. No es que hubiera nacido para los deportes, pero cualquier cosa antes que seguir sola y expuesta a los trucos de mi mente. 
     Con MiNa y SanWol, que ya nos esperaban junto a la red pasándose la pelota eramos 12, los justos para un partido según me dijeron. Al principio resultó ser un poco caótico para todos, pero luego cada uno fue despertando y empezando a tomárselo en serio. La única que seguía cometiendo fallos ridículos era yo. Casi siempre se me escapaba el balón una vez que ya lo tenía en las manos. llegó un momento en el que ya ni me molestaba en ir a darle al balón porque los de mi equipo se lanzaban a él antes de que yo me diera cuenta de que se dirigía a mi. Finalmente dieron por acabado el partido cuando "mi equipo" quedó con ventaja de más e diez puntos,. Y entonces me fui con MiNa y San Wol a sentar en la arena. No era una playa muy grande, por eso me di cuenta en seguida de que Changmin había llegado acompañado como no de su nueva amiga la lapa. Pusieron sus toallas a unos cuantos metros de distancia de donde estábamos nosotras, sin reparar en que estábamos ahí. Resople fuerte varias veces seguidas y después me tumbé cerrando los ojos, dispuesta a camuflarme por un rato entre la arena. Era eso o ir corriendo y arrancarle un brazo al calamar ese que se había echado por amiga...o lo que fuera. 
     No. ¿Por qué tenía que ser así? Esto no tenía sentido, era una tontería que me resistiera tanto... Abrí los ojos y me senté en la toalla. Ví a Changmin de frente a unos cuantos metros, metido en el agua con HyoSeun jugando con una pelota. Me levanté y con pasos decididos y fuertes me fui acercando a ellos. Ninguno de los dos notó mi presencia hasta que estuve prácticamente al lado, entonces Changmin se quedó con la pelota que iba a lanzar en la mano mirándome con el ceño fruncido. Ni si quiera le dediqué una sola mirada a la otra. Caminaba con la mirada fija en él, sintiendo el mismo fuego que sentía otras veces cuando me sacaba de mis casillas. Este fuego, en lugar de hacer que quisiera matarle hizo que me parase frente a él y colocase mis manos en su nuca, tirando hacia mi, para después lanzarme a sus labios sin esperar permiso ni invitación. 
-¿Qué estás...?-dijo echándose hacia atrás. 
     Aun así no le solté, pero llevé una mano hasta la suya en la que aún tenía la pelota y la tiré de un suave manotazo quitandole toda distracción y dejandole la mano libre para que pudiera abrazarme. Volví a aproximarme a su boca pero me rechazó de nuevo echando la cabeza hacia atrás con los ojos muy abiertos e intentando soltarse de mis brazos, lo que en otra ocasión normal no le habría costado nada. Pero en ese momento no habría fuerza capaz de hacer que le soltara. 
-YunHye ¿Te has vuelto loca? Qué se supone que... 
-Que me beses joder.-le dí otro tirón y una vez más sin esperar respuesta busqué sus labios. No iba a rendirme... Tendría que ahogarme si quería que le dejase en paz. Pero por suerte, a los pocos segundos sus labios fueron abriendo camino a los míos, que los recibían suaves, como echos a medida. Sus manos tardaron un poco más en ceñirse a mi cuerpo. Con cuidado, pero sin miedo... Deslicé mis manos por sus brazos hasta dejarlos reposar en su cintura ligeramente mojada, justo donde el agua dejaba de cubrirle. Él por el contrario colocó sus manos a ambos lados de mi cara y fue separándose poco a poco, dándome pequeños besos hasta que nuestras bocas estuvieron totalmente separadas y juntó su frente con la mía, cerrando los dos los ojos. Las pequeñas olas rompían suavemente contra nuestros cuerpos. A ambos nos costó varios segundos normalizar nuestra respiración...
-Changmin.
-Yunhye.
     Susurramos a la vez y al escuchar nuestros nombres en la boca del otro volvimos a abrir los ojos y a cruzar nuestras miradas. Fue lo que nos faltaba para abalanzarnos el uno sobre el otro y besarnos casi de una manera salvaje. Changmin se agachó un poco doblando sus rodillas y me cogió por las piernas, levantándome del suelo y como si fuese algo natural las enrollé en torno a su cintura. Estaba volviéndome loca recorriendo su espalda, su piel tan erizada como la mía... Cuando sus besos empezaron a pasar por mi mandíbula hasta mi garganta y detrás de la oreja, abrí los ojos, sin ninguna intención de que parase. 

     Pero paró. Y de repente me encontré a mi misma tumbada en mi toalla, con MiNa y SanWol al lado, y él, tal y como estaba desde que llegó, sentado también en la suya a unos cuantos metros. 

     Me incorporé rápidamente respirando exaltada. Tenía el cuello y parte del pecho bañados totalmente en sudor. Me llevé las manos a la cabeza revolviéndome el pelo, intentando calmar el desorden que se había formado ahí dentro de repente. ¿Acababa de tener un sueño...erótico con Changmin? No...Sólo habían sido un par de besos. Ay Dios pero vaya besos... ¡¿Bueno pero y a cuento de qué tenía que soñar esto!? Lo peor no era que lo había soñado, sino que me gustó. Y que no me habría importado que fuese real. Para nada. 
-¡Bueno basta! 
     Me levanté y no me puse ni el pantalón ni la camiseta, lo metí todo apretado en la mochila y por último me colgué la toalla del brazo. 
-¿Qué dices?-dijo SanWol mirándome desde abajo. 
-Nada...Pensaba en alto. 
-¿Te vas?
-Sí, necesito darme una ducha.  
-Okey... Ah por cierto.-dijo con cierto aire de misterio cuando ya me había dado la vuelta para salir.-Esta tarde te llegó algo a tu habitación.
-¿Ah sí? Vale, gracias por avisar. Nos vemos luego.- Y sin esperar a ningún tipo de respuesta me fuí más corriendo que andando de aquella playa. 
     Con el rápido paso que llevaba llegué a la habitación en tan solo un par de segundos y nada más entrar tiré las cosas en el suelo y me metí en el baño, directamente a la ducha. Una ducha larga para tranquilizarme. Apoyé la cabeza en las frías baldosas. Qué bien me vino... Estaba empezando a nacer en mi desde hacía unos días unas sensaciones totalmente desconocidas... Y más para quién iban dirigidas. Estaba más que claro que siempre me había pasado algo con Changmin... Era increíblemente guapo, y a mi, a pesar de que yo dijera lo contrario mil veces siempre me había tratado bien. Siempre atento. Si alguien lo había hecho mal había sido yo, por no dejarle las cosas claras desde el principio. Ahora ya era tarde y yo ni si quiera tenía las cosas claras. Tal vez Changmin me gustaba un poco más de lo que yo creía... 
     Cerré el grifo queriendo cerrar también este pensamiento y después de secarme con la toalla salí del baño con ella enrollada. Me agaché para recoger la ropa que había tirado en el pasillo y cuando fui a guardarla en mi maleta vi lo que SanWol me había dicho que había llegado para mi. Era un ramo de flores. No demasiado voluptuoso, pero precioso, tal y como a mi me gustaban. Esto no podía ser de nadie más que de Junsu... Lo cogí sentándome en la cama y una pequeña tarjeta quedó colgando del lazo. 
     "Siento no poder estar a tu lado, perdóname." 
     Efectivamente, me pedía perdón... Encima. Por si fuera poco el lío que tenía en la cabeza ahora aparecía en escena mi querido Junsu. Porque eso si estaba claro... yo le quería. ¿no? 
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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Beautiful Melody Cap13





Capítulo 13. 

-No... No, ¡no puede ser joder!-Me quité la chaqueta de un brusco movimiento y la tiré sin mirar dónde caía, al igual que hice con la corbata medio suelta. Fui hacia la ventana y me apoyé resoplando dejando que mi aliento se escapase por el pequeño espacio que quedaba abierto. 

     Tras unas cuantas respiraciones profundas ya estaba más calmado y pude pararme a pensar con normalidad. ¿Por qué era tan complicado y difícil en la realidad cuando aparentemente a ninguno de los dos nos costaba estar juntos? ¿Por qué no podía ser esa la realidad? La realidad que yo quería se parecía mucho a la noche que habíamos pasado. YunHye y yo... Yun Hye... la misma que cuando estábamos juntos, solos, se la notaba relajada, a gusto, como era ella siempre. YunHye, la que sin apenas resistencia había acogido mi abrazo al final de la cena, y la misma que parecía sentir lo mismo que yo, no querer separarse y quedarse así eternamente... Era la misma que me dejaba descolocado y helado y me hacía golpearme contra la pared una y otra vez. 

*Flashback*
-Señoritos, ya llegamos.-Nos anunció el conductor. Comprobándolo, miré hacia fuera y después a YunHye, quien al notar mi mirada me la devolvió. 
     Desabrochamos el cinturón a la vez y como de costumbre yo llegué a su puerta antes de que ella hubiese terminado de salir y tendiéndole una mano la ayudé a que saliera. Tardó unos segundos en subir la mirada a mi, pensativa, con el ceño fruncido. No sé si tal vez nerviosa como yo... 
-¿Qué miras?-preguntó. 
-¿En qué piensas?-respondí con otra pregunta. 
-Nada que pueda solucionarse ahora...
-Inténtalo. 
-No esta noche. 
-Pues al menos.-llevé mis manos hasta su cabeza y deshice despacio el recogido que llevaba.-suéltate el pelo. Las ideas salen más fluidas.
-Sí, ya...-me ayudó a terminar de quitárselo y me quedé con las horquillas en la mano viendo como ella dejaba que el pelo le cayese. 
-Ya verás, ahora tendrás todo mucho más claro.-sonreí continuando en tono bromista.-Además, así estás preciosa, más aún si es posible.-Inmediatamente, como si hubiera pulsado un botón, el color rosado se apoderó de sus mejillas. Me sonrió tímidamente extendiendo más su sonrojo, y me pilló desprevenido el suave tirón que me dio al llevar ambas manos a mi corbata y aflojarla dejándome el cuello más libre. 
-Así mucho mejor. 
-¿Desde cuando se te da tan bien desabrochar corbatas?
-¿Y a ti moños?-respondió. 
-Hay una parte de mi pasado que desconoces... digamos que hasta hace poco me vestía con falda y zapatos de tacón.-ella soltó fuerte carcajada.-¿Qué pasa? No te rías de mi pasado...
-Vale vale, perdona señorita...-se mordió un labio intentando dejar de reírse y yo me perdí en ese gesto...
-Y... y bueno, ¿Cómo estás?¿Mejor que al principio de la noche?-pregunté intentando aplacar mis nervios. 
-Sí...la verdad es que sí. Finalmente la noche no ha estado tan mal. Podría haber sido peor...
-Aún puede mejorarse...
-Esta noche ya ha sido mejor de lo que esperaba, no me arriesgo a pedir más.
-Pues yo sí. Soy más avaricioso.-me pegué más a ella y miré una de sus manos, cogiéndosela y jugueteando con ella. 
-Changmin, tengo que... 
-Voy a hacer algo que no sé si debería YunHye, te...
-Pues no lo hagas, ¿vale? Tengo que irme... -me interrumpió y después de mirarme con los ojos abiertos como platos se perdió en la oscuridad por el caminito de piedras hasta su casa. 
-¡YunHyue!-la grité. Ella tardó en girarse y cuando lo hizo, no lo hizo del todo. Se quedó de perfil como si no estuviera muy dispuesta a pararse. Yo avancé hacia ella con pasos lentos, pero decidido a zanjar esto de una vez por todas. 
-Te...tengo aún tus horquillas. Toma.-cogí su mano y se la abrí bruscamente dándoselas. 
     Ella no quería escuchar lo que yo tenía que decirle, así que me fui con la misma firmeza que me había faltado al decir lo que en realidad quería que supiera. 

*Fin Flashback* 

     Todo encajó mejor que nunca. Por algún motivo que desconocía, ella se dejaba llevar conmigo, pero no me correspondía. Su corazón no era mío. Ella estaba enamorada de mi hermano... Y yo no quería ni podía permitirme más rechazos. La única manera de hacer esto, saltó del cajón en el que la había metido hacia tiempo, como último recurso,pero ahora mismo, en esta situación en la que estaba más desesperado que nunca, era lo único que se me ocurría... Pero tendría que esperar hasta después de estas vacaciones para arreglarlo. Y mientras tanto... me alejaría de ella al máximo. Esto tenía un por qué, que era olvidarme de ella cuanto antes, y debía empezar ya.  


     La luz ya era demasiado molesta incluso bajo la almohada, así que no tuve más remedio que dejar de evitar la voz de Marlen despertándome.
-Venga, al final se le hará tarde señorita.-Acalorada como siempre que había cosas que hacer, iba de un lado a otro de la habitación aparentemente sin hacer nada más que descolocar las cosas, pero ordenándolas, increíblemente.
     Me acerqué a ella como pude y la besé en la mejilla antes de meterme en el baño. Al contrario que yo, que no tenía ninguna gana de irme al viaje, Nana estaba tan agobiada porque aún no había preparado mi maleta. No quise que se hiciera hasta el último momento. Y es que mis sensaciones no eran nada buenas... La noche anterior había sido extraña. En algunos momentos me sentía tan a gusto con Changmin... Pero en otros me ponía nerviosa recordando quién eramos cada uno. Y que yo tenía una relación con otra persona, con su hermano, para ser más exacta... Y tal vez el que Junsu no hubiese estado esta noche, ni me hubiese llamado, había hecho que me acercase más a Changmnin, que me dejase llevar un poco más... Pero más tarde, antes de entrar en mi casa, me había puesto muy nerviosa. Estaba segura de lo que él iba a decirme y no estaba preparada para escucharlo, o para tal vez decirle que no podía corresponderle. Por eso huí... Y también estoy segura de que él estaba molesto. Esa era la razón por la que no quería ir al viaje. En ningún momento me había hecho demasiada ilusión, pero si las cosas esta noche hubieran sido distintas, si pudiera borrar los últimos 10 minutos...podría pensar en unas buenas vacaciones. Pero la verdad era que no sabía que iba a pasar. Tal vez Changmin había pensado esta noche y no estaba enfadado, y podríamos pasarlo bien juntos, sin problemas ni momentos incómodos... De cualquier manera tendría que esperar a verle para saber lo que iba a pasar...
   
     Puf... El aeropuerto a rebosar, como siempre. Gente corriendo de un lado a otro como loca, sin mirar por donde va, sin importar si empujan a quien sea solo para coger un avión. Por las máquinas de megafonía no paraba de sonar la robótica voz de una mujer anunciando las próximas salidas y llegadas, al igual que en los paneles electrónicos. Además también había una multitud de azafatas esperando a que la gente les pidiera ayuda. Pero no, era mucho mejor ir como locos...
     Iba a levantarme para ir a la máquina exprendedora cuando nos avisaron para embarcar. Changmin no había venido aún... Todo el mundo se levantó de su asiento sin arar de hablar, extremadamente emocionados por el viaje. Mis nervios se incrementaban según avanzaba la fila y yo no paraba de mirar a todos lados esperando por Changmin. ¿Y si no venía? Había aceptado venir a este viaje porque venía él, sino ni me lo hubiera planteado... Vale que la situación actual entre nosotros había empeorado hasta un punto en el que le veía difícil arreglo, pero este viaje podía ser una buena ocasión para salvar las distancias... Yo le seguía considerando mi mejor amigo y en situaciones como estas, en las que ni conocía ni hablaba con nadie, era el mejor apoyo que podía tener... La azafata me pidió el billete cuando ya me estaba resignando a que no viniera y a que yo me diera media vuelta y me fuera a casa. Pero apareció. Mirando al suelo, con una gorra cubriéndole su oscuro pelo, unos grandes cascos y una bandolera sobre el hombro izquierdo. Automáticamente me relajé. Pasé el control del billete y no me dejaron quedarme esperándole, sino que me obligaron muy educadamente a ir directamente por el pasillo hasta el avión. Allí ya estaban algunos de mis compañeros dejando parte de su equipaje de mano en el compartimento superior e intentando cambiar sus asientos a placer para sentarse con quien quisieran. Yo me acerqué a mi asiento y una de las plazas estaba ya ocupada por una chica de la otra clase. La saludé y vi como otro chico se acercaba despues de haber hablando con Changmin animadamente, al que había interceptado nada más entrar.
-Ya está, solucionado. Changmin me ha dicho que quería sentarse con ella, así que no hay problema.
-¿Qué? ¿Ella?-pregunté mirando en su dirección.
-¿En serio?-respondió encantada la chica.-¡Genial!
     Quise acercarme corriendo a Changmin y que me dijese por qué quería sentarse con ella y no conmigo, pero me vi arrastrada por la cantidad de gente que se movía de un lado a otro y las azafatas que nos pedían que nos sentasemos ya. Así que resignadamente pasé a mi asiento junto al pasillo y esperé a que el avión despegase para sacar un libro que llevaba en la pequeña mochila. Intentaba leerlo en los intermedios de largas miradas a Changmin, sentado en el lado contrario unas cuantas filas por delante. No paraba de hablar con esa chica de la que ni si quiera sabía su nombre. Parecía estar pasándoselo en bomba.  Yo, por el contrario me ponía más nerviosa por momentos. El primer encontronazo había resultado fallido. Tendría que esperar a bajarnos del avión para hablar con él. El viaje no es que se me hiciera corto precisamente. Intenté dormir unas cuantas veces, pero no conseguí más que dar unas cuantas breves cabezadas. Me ponía de los nervios, me cabreaba, me irritaba que estuviese sentado con esa. Yo mientras tanto llevaba más de una hora escuchando pasteladas de mis compañeros de viaje. Cuando ya desistí de dormir o de hacer cualquier cosa que me distrajera miré hacia la ventana y adiviné la costa de Jeju. Ya habíamos llegado. Segundos después nos avisaron de que nos abrochasemos el cinturón ya que aterrizaríamos en los próximos minutos. Ya se acercaba el momento del segundo asalto... Comencé a respirar algo agitada, lo que seguramente se confundiría con el miedo a un aterrizaje fallido. Pero no, la razón de mi miedo era otra: la posibilidad de pasar una semana fantástica o por el contrario una llena de tormentos.
     Bueno, ya no tenía que esperar más. Changmin andaba a unos cuantos pasos de mi, participando en una multitudinaria conversación en la que no sería extraño que él fuese el centro. Los ánimos no se habían calmado con el viaje, sino que al contrario, y como era normal, la gente estaba más emocionada y exaltada. Al ir a recoger la maleta intenté colarme unos cuantos puestos para acercarme y abordar a Changmin, pero me fue imposible. La recogida de maletas era siempre un caos total...raro fue que no se perdiera ninguna. Tampoco pude hablar con él en el taxi hacia el hotel, ya que nos tocó en coches distintos. Empecé a mosquearme cuando supe que él había llegado antes al hotel y que ya estaba instalado en su habitación. Pero aun así no me resigné. Ni si quiera estaba prestando atención al hotel, en cuanto me enteré de cuál era mi habitación subí a dejar las cosas para estar libre y buscarle. Mis dos compañeras de habitación estaban ya colocando sus cosas, y cuando vieron que iba a salir me dijeron que íbamos a dar una vuelta por los alrededores y a pasar el día fuera.
-Joder... Cuando las cosas quieren salir mal salen mal...
-¿Qué dices, perdona?-me preguntó una de mis compañeras.
-Nada...hablaba sola...-respondí cansinamente subiendo la maleta a la cama para buscar cualquier cosa que ponerme más cómodo que lo que llevaba.
     Las cosas no iban a salir bien si ya estaba con este mal humor, así que intenté relajarme e ir con buena cara a nuestra primera excursión. Esperaba sentada en la cama a que mis compañeras terminasen de arreglarse para salir las tres juntas y así acostumbrarme a la convivencia... Por primera vez me fijé en la habitación. Era bonita, hacía que te apeteciera que fuese verano. Las paredes eran azules con dibujos de flores blancas y amarillas, al igual que las sábanas de las camas, una litera y una individual, en la que estaba sentada ahora. Tenía una puerta grande de cristal por la que se salía a un balcón al que no había salido aún y cuando me decidí a hacerlo me avisaron mis compañeras, ya listas para salir. Así que cogí mi gorrito blanco y cuando abrí la puerta, una de las chicas, SanWol, sacó su cámara de fotos y nos pidió hacernos una.
-¿Las...tres?¿Ahora?-pregunté extrañada.
-Claro, hay que atrapar todos los momentos importantes. ¡El primer paso hacia la primera excursión!
Al principio lo vi una tontería, pero me hizo gracia y solté una carcajada que sin duda dejó bien clara mi cara de payasa en la foto.
     Mientras bajamos les pregunté a las chicas, sin dejar que se notase demasiado mi interés en qué planta estaban las habitaciones de los chicos. Estábamos todos en la misma, sólo que en distintos pasillos. Desde el colegio habían conseguido que cerrasen esos dos pasillos solamente para nosotros, y así evitar problemas, quejas y malentendidos con otros clientes.
     Abajo en el recibidor había ya un numeroso grupo de gente reunida. Pero yo sólo buscaba a una persona en concreto. Esperaba verle apoyado sobre la pared, con su pose desafiante, mirándome desde lejos con su habitual sonrisa, seguro de que iba a acercarme a él. Pero no estaba. No estaba y esto ya me mosqueaba demasiado. No era para nada un buen augurio que no se hubiera presentado él ya delante mía. Si no iba yo venía él, así iba lo nuestro...
-¿Estamos todos verdad?¡Pues vámonos!-dijo contagiada de la extrema felicidad de mis compañeros una de las profesoras.
-No, perdón profesora...-corrí hacia ella haciendo que se parase a mirarme y el grupo que iba detrás de ella se parase también.-Changmin, Kim Changmin no está.
-Ah sí tranquila, Changmin no viene a esta excursión. Presentó un justificante de sus padres diciendo que tenía que ir a una reunión.
-¿Qué?
-Venga, tenemos que irnos.-me puso una mano en la espalda empujándome suavemente hacia delante invitándome a emprender de nuevo la marcha.
-No no profesora, tengo que quedarme aquí...
-Shin Yunhye no te preocupes, luego se nos unirá.
     Y ya no pude volver por mucho que quise. La profesora me llevó casi a rastras hasta mis compañeras de habitación, que se convirtieron en un relevo del perro guardián... Al principio de la excursión me resistí bastante a participar en cualquier conversación y actividad, estaba demasiado ocupada pensando en lo que podría estar haciendo Changmin que le hubieran mandado sus padres y fuese tan importante que no podría esperar a su vuelta a Seúl, pero según iba pasando el día y visitamos más lugares me fui animando. Conocí un poco mejor a mis compañeras, SanWol y MiNa, con quienes no había cruzado más de 3 palabras en toda mi carrera estudiantil y que resultaron ser bastante agradables. A partir de que empecé a participar en sus conversaciones no tuve mucho tiempo para pensar en lo que no debía... En la lengua debían tener alguna máquina que no dejaba de funcionar nunca y hacía que siempre estuviesen hablando. Pero a decir verdad, no me desagradaba...
     Jeju era una isla preciosa. A pesar de que no era mi primera vez aquí, negar su belleza sería cosa de necios. Los acantilados parecía que estaban pulidos a placer, las playas de un dorado impecable en un contraste perfecto con el azul marino del agua, ciervos que aparecían donde menos esperabas... Todo Jeju invitaba a querer disfrutar. Y me contagié. De toda la alegría que mis compañeros no habían soltado desde el aeropuerto en Seúl que les llevaba a hablar con todo el mundo y a no quitar sus sonrisas de la cara. Por unas horas me olvidé de todo lo que tenía que olvidarme... Nuestro hotel tenía acceso privado a la playa, así que nuestra excursión se redujo a dar un largo paseo por la playa, hacer una primera parada para comer donde cada uno quisiera y después continuar el paseo hasta el Centro de Información Turística de Jeju, donde unos guías turísticos nos hablaron durante más de media hora de la historia de la isla y de todo lo que esta nos ofrecía. Al terminar esta charla volvimos al hotel, desviándonos por las calles con mejor ambiente para saber por donde salir después. Y yo, entre otros, aproveché para comprarme un granizado de sabores tan variados que parecía que me había tomado 7 distintos. Tardamos mucho más de lo previsto en regresar al hotel, así que las actividades por este día se acabaron y cada uno fue a su habitación a terminar de organizar las maletas antes de la cena.
     El entusiasmo se me iba pasando según me iban quedando menos cosas por guardar en el armario. MiNa y SanWol no paraban de hablarme, pero la conversación iba pasando a un diálogo entre ellas dos... Cuando me quedé sin cosas que colocar me senté en la cama mirando el reloj. Había pasado casi todo el día... ¿Habría vuelto ya Changmin? Como un resorte me levanté de la cama dejando caer la percha que tenía en las manos y me dirigí a la puerta.
-¿Qué pasa?¿Dónde vas?-me preguntó MiNa cortando momentáneamente su anterior conversación.
-Luego os veo, tengo que hacer una cosa.
     Cerré la puerta tras de mi y me encaminé hacia el pasillo de los chicos. No tenía ni idea de cuál era la habitación de Changmin. Iría puerta a puerta si fuese necesario. Pero no lo fue. Avanzaba hasta medio pasillo cuando escuché una carcajada demasiado familiar seguida de otra que no lo era tanto, y que no me gustó demasiado. Me giré sobre mis pasos y di tres secos e indecisos golpes en la puerta de la izquierda.
-Espera, espera, voy a abrir...-escuché que decía Changmin desde dentro. Respiré todo lo tranquila que pude y aunque sabía perfectamente donde estaba, tal vez por el asombro, se me cortó la respiración cuando abrió la puerta de golpe. Me miró durante unos segundos, sin parpadear, justo por el mismo periodo de tiempo que tardó en apagarse su sonrisa.
-¿Qué haces aquí?
-¿Y ella?-desde que abrió la puerta y pude, con mucho esfuerzo, apartar la mirada de él, mis ojos fueron a parar a la chica que ahora se colocaba el pelo sentada en la cama mirando al suelo.
-Te he hecho una pregunta.-se movió colocándose entre las dos, distrayendo mi mirada de nuevo a él.
-Sólo...sólo quiero hablar contigo.
-Pues me temo que no es posible.
-Changmin por favor-supliqué cogiéndole el brazo, evitando que me cerrase la puerta en las narices.
-Eh yo mejor me voy...Luego nos vemos Min.-pasó por su lado rozándole el brazo y cuando se cruzó conmigo me miró a los ojos brevemente y yo la seguí con la mirada hasta que giró la esquina. Changmin salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí y apoyándose en ella con los brazos cruzados a la altura del pecho.
-¿Tengo que repetirte la pregunta?
-Quiero que hablemos. Quiero pedirte perdón porque sé que estás molesto por la manera en que me fui ayer.
-¿Te arrepientes?
-¿Qué?
-¿Lo cambiarías? Si pudieras cambiar la manera en que te fuiste, como una vez más me rechazaste... ¿Me dejarías decirte lo que te quería decir?
-Es que no puede ser, Changmin.
-Entonces no tiene sentido que pidas perdón.-hizo el amago de irse pero lo evité poniendo ambas manos sobre sus brazos, reteniendole.
-No por favor, espera...-apartó la mirada de mis ojos por primera vez y la dirigió a mis manos.
-Yun Hye... No voy a arrastrarme más.-apartó mis manos de él bruscamente.- Esta va a ser la última vez que me dirija a ti. No te acerques más a mi, no me hables, no me busques, no me...
-¿Cómo?¿Qué?¿Qué estás...?¿¡De qué hablas!?
-No te quiero cerca de mi, ¿entiendes? No quiero saber nada de ti. Haz tu vida sin mi tal y como quieres. Yo podré hacerla sin ti.
-No, no Changmin... No puedes irte, eres mi mejor amigo.
-Ese es el problema...¿No lo entiendes? Sabes perfectamente lo que siento por ti, y ya no aguanto más que tú sólo me veas como amigo... Aunque me duela voy a dejar de ir detrás de ti. Creo que no me merezco esto... Ya ha sido suficiente.
     La tranquilidad con la que me habló me hizo plantearme que esto era más serio delo que creía. ¿Y si era verdad que no quería saber nada de mi...?
-Ahora, si no te importa...-me aparto tocándome lo justo y empezó a caminar por el pasillo.
-Tú no puedes hacerme esto.-no se giró.-¡Changmin! Joder ¿Y qué voy a hacer yo ahora eh? ¡He venido aquí por ti!-al ver que mis gritos no hacían efecto y no se paraba corrí hacia él.-¡He venido a este viaje por ti! ¡Escúchame!-le agarré del brazo y él en lugar de soltarse tiró de mi y me colocó las manos bruscamente a ambos lados de mi cara,  con las cabezas muy juntas me dijo:
-Basta. Métete en la cabeza que se acabó, no puedo ser tu amigo.-susurró, y después de un par de segundos bajó sus brazos despacio y continuó su camino por el pasillo.
     No era la primera vez que veía como se marchaba sin saber como evitarlo. Sintiendo que me vaciaban lentamente por dentro. Como si se hubiesen llevado el motor que me hacía respirar. Moverme. Reaccionar. O incluso llorar... 










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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Always Keep The Faith.


http://itsnotafarewell.blogspot.com.es/2012/11/news-121128-finalmente-la-disputa.html

Mi corazón está completamente roto. 
Reconozco que... me alegro inmensamente por JYJ porque creo en el talento y en la fuerza que tienen, porque sé que se lo han currado tanto o más que cuando empezaron, porque no tenían una gran compañía que anunciaban sus próximos lanzamientos a bombo y platillo. Y sí, se lo merecen, se merecen ser libres y conquistar el mundo por méritos propios como lo están haciendo. Pero..

Pero...me duele en el alma que esto signifique que todas las posibilidades se ponen a 0 para que se vuelvan a unir. Y es que no quiero herir la sensibilidad de nadie. Pero que el Homin se haga llamar TVXQ me escuece. Y mucho. Para mi no es lo mismo lo que están haciendo, ni lo que son, con todo lo que fueron... para mi no y repito que es una mera opinión personal. 


Valoro al Homin y considero que es un papelón el que han tenido, papelón que han elegido al igual que JYJ eligió el papelón de largarse de sm. Pero a mi sinceramente me da igual quien se va o se queda. Lo que me importa, es que me cruce el mundo para ver a cinco chicos que me atravesaban el alma, cinco voces que juntas eran capaces de rozar la perfección.


Una perfección que contados grupos del kpop rozan. Rozan...no tocan. 


Y eso ya no va a poder ser.


Cuando escucho al Homin no paro de pensar que las canciones son geniales, son guapos, sexys, de sobra sabemos la calidad vocal que tienen.. pero sinceramente a mi ..me falta algo...y no puedo evitar pensar o imaginarme como serían esos bailes y esas canciones hechas por los cinco. 

Changmin me empacha con tanta estridencia vocal en estos momentos y Yunho a perdido su toque con esa manera de cantar que a cogido ahora tan agudo, ese intento de grito a lo Michael Jackson... me cuesta un mundo diferenciar sus voces cuando cantan juntos, tanto que a veces pienso seriamente que Yunho ni canta. 

Eso antes no me pasaba. Cada uno cumplía su función. Cada uno brillaba por su propio estilo, por su propio talento...


Me da tanta pena todo esto... me da tanta pena que no hayan podido cantar los cinco emphy... o get out.. habría sido tan genial escuchar la voz de los cinco en canciones hechas por ellos mismos. O lo que es peor.. escuchar la versión de cinco de Maximun y que no la hayan podido sacar juntos. 

Eso duele. Mucho. 

Eso es lo que más pena me da. Que el talento lo tienen de sobra y se han tenido que ir de ahí porque no lo terminaban de valorar. Llega un momento que de tanto exprimir la naranja se te rompe la cascara. Y es todo una mierda.


Me siento feliz, porque ahora no debería haber conflictos, ahora cada uno seguirá su camino supuestamente sin rencores... otra mentira más. Pero me siento defraudada sobre todo porque me vendieron que si uno se iba del grupo el resto se iría también. Al fin y al cabo... no se conocieron en el instituto y formaron un grupo en un garaje.. les juntó la compañía por la calidad que tenían.. fueron casi como hermanos... y eso implica peleas que nosotr@s no podemos ni queremos saber y como todo en la vida se acaba.

Ya no queda nada... 

Al menos tenemos su música y esa punzada que nos da en el corazón cada vez que pensamos que no habrá más Cassiopea.. porque se una constelación de cinco. No de dos. 

Seguiré al Homin todo lo que mi cuerpo aguante al escuchar que se llaman TVXQ... apoyaré a JYJ siempre que sigan manteniendo ese espíritu. 

Pero no querré a ninguno de los dos por separado tanto como los quiero juntos. 

Porque me niego a partirme por la mitad. Me niego a toda esta mierda que ha pasado.
Always Keep the Faith.





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domingo, 25 de noviembre de 2012

Extraños

Cuando ya fue tarde,
se dio cuenta de que le podría haber amado,
 tanto como para parar el universo.

Apareció y se olvidó de como brillaba el sol.
De pronto se había apagado, 
de pronto no existía nadie más
 y renacieron, en ella aquellas cenizas ardientes de antaño,
aquellas que había guardado en las profundidades,
todos esos recuerdos que, 
adornados con el tiempo parecían idílicos.

 Todos aquellos errores impulsivos, 
aquellos que quizás podría haber evitado.
Cambiando así su destino. 

Batallando juntos si fuera desdichado.

¿Sería así ella mejor persona?
¿Sería así quizás diferente su vida?

"Los senderos que elegimos en momentos de la vida, 
esos que parecen correctos, pueden estar en universos erróneos",
como versa aquella canción que no le dedicó.  

Y es curioso observar como el tiempo da tregua al dolor,
para luego reabrir incómodas conversaciones en un principio, 
esas que luego le hacen ver lo equivalentes que son las respuestas del problema
y recuerda; 
"¡Por todo eso me sentía así!
Él era para mi."
O eso parecía.

Y ahora, ve, que ni entonces pudieron hacer nada,
ni ahora, conscientes de cuantos desencuentros tuvieron. 

Pues el destino domina y elige 
los corazones atormentados.

Pequeña mía no entristezcas, 
nunca se hubiera dejado ayudar.

A veces es mas duro darse cuenta 
de que se gana más con la perdida.
Aquel amor se habría consumido contigo dentro.

Sin piedad.

Con todo lo que tienes que ofrecer pequeña mía.
Tanto amor que dar...

Con el dolor en su mirada, 
por no poder hacer nada.
Lloró. Suplicó. 
Como jamás antes había suplicado.

Tú cuidarás eternamente de él. 
Aunque solo le puedas dedicar una plegaria:
"Dios mio protegele, pues mi sonrisa no podría curar todo el dolor de su alma"

Todo quedó en un par de besos.
Incómodos.
Certeros.
En medio de aquella multitud.
Un cuídate mudo.
Y aquel nostálgico recuerdo se volvió a encerrar en Pandora.
Con el frágil deseo de que jamás vuelva a abrirse.



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sábado, 27 de octubre de 2012

Beautiful Melody Cap12






Capítulo 12. 

     Me quedé clavado en el suelo. Mirándole. En ese momento él tenía la vista fijada hacia el otro lado y cuando se dio cuenta de mi presencia giró la cabeza para mirarme. Nuestras miradas se fijaron en el otro durante unos minutos, hasta que él decidió separarse del coche y avanzar unos cuantos pasos hacia mi. Yo no sabía si quería dar esos pasos. Era él. Era el motivo de mi actual situación, de mi constante mal humor, de mi pasotismo, de mi soledad... Se había llevado a Yun Hye y quería hacérselo saber, eso sobretodo, y que así pudiera dejarme en paz así que ese fue el motivo por el que finalmente avancé hacia él. Al ver mi respuesta Junsu dio unos pasos más, hasta que estuvimos muy cerca. Lo más cerca que habíamos estado en años. 

-¿Cómo estás?-preguntó.
-¿A qué has venido?-dije por toda respuesta. 
-Sólo quiero hablar contigo. 
-Pues no tengo todo el día.-Él notó el desagrado en mi voz porque con un suspiro pareció desistir de todo intento de entablar una conversación amistosa conmigo. 
-Hay que hacer algo con tu boda y la de Yun hye. 
-¿Tú también? Ya le he dicho a ella que no se puede hacer nada. 
-No es cierto. La solución la tienes en la palma de tu mano. Lo que pasa es que no la quieres ver. 
-¿Ya?¿Has terminado?
-Changmin...
-Perfecto. Hasta otra.-dije sin ningún ánimo ni ganas de volver a verle y encaminándome de nuevo a la entrada.
-Changmin, Shin Yun Hye lo está pasando mal con esto.-dijo a mis espaldas. Me di la vuelta a regañadientes y me quedé mirándole sin dar un paso hacia él.-Desde que hay una fecha definitiva para la boda no es la misma. 
-Pues...lo siento.-Mi voz sonó más fría de lo que habría querido.-Este viernes será el acto de compromiso como ya sabes, y el mes que viene la boda. He intentado evitarlo pero nuestros padres han sido más rápidos. 
-¿Seguro que lo has intentado?
-¿Qué?
-Tú quieres casarte. Estás encantado de que esto sea ya algo definitivo y según tú inevitable. 
-Según yo no. Es, inevitable.-remarqué estas dos últimas palabras. Estaba empezando a crisparme demasiado...
-No te creo. Y precisamente por eso no entiendo como puedes conformarte. Pero Yun Hye no se conforma. Ella no quiere esto y está pasándolo mal. Yo aún no he intervenido, pero si a ti te da igual y no vas a mover un dedo, no voy a permitir que Yun Hye...
-No cometas el error de pensar que eres el único que se preocupa por ella.-le interrumpí.-Si ella quiere pensar que si está en todo su derecho, pero yo te conozco. Eres un caprichoso y pronto te cansas de las cosas, y ella no será menos... Así que más te vale que tengas mucho cuidado... Has ganado y has conseguido que ella quiera estar contigo...Está bien... No voy a meterme en medio. Pero como me entere de que la has hecho daño, te  mato,-dije soltando todo lo que tenía callado desde hacía tiempo. Toda la rabia.- A la mínima lágrima que ella suelte por tu culpa voy a saberlo. Y voy a ir a por ti. Así que yo que tú me andaría con cuidado. Espero que te haya quedado claro. Y que se te haya quitado de la cabeza eso de que para mi hay algo más importante que Yun Hye. 
     Sin darme cuenta había vuelto a acercarme a Junsu. Solo que esta vez no había controlado cuanto y ahora estábamos casi pegados. Aparté los ojos de él y me di la vuelta con decisión. Junsu se había quedado callado, estaba seguro de que no iba a decir nada más así que no me detuve hasta que hube entrado y llegado hasta la caseta, dónde él no podía verme y dónde me apoyé respirando fuertemente con los ojos cerrados... 
    
     Cada día que pasaba me quedaba un día menos para pensar en algo que hacer para evitar la boda. Hasta el momento todo lo que se me había acabado era ilegal, y el hecho de pasar mis días encerrada en la cárcel no era algo que llamase demasiado mi atención. Tal vez era el momento de irme a otro país, como llevaba queriendo mucho tiempo, pero había algo aquí que me retenía. Y desde luego no era este compromiso... ¿Junsu? Tenía que ser él. Quería estar con él, había puesto todo mi empeño en esta relación, pero no terminamos muy bien la última vez que estuvimos juntos. ¿Y si se había cansado de mi y ya no quería saber nada? No podía permitirme este estado de angustia sumado al nerviosismo por el compromiso, así que le llamé. 
-¿Junsu?-dije sin dejar que el otro lado respondiera. 
-Yunhye soy Yunho, Junsu está... ahora viene. Está en el baño, ya sale.
-Ah vale...
-¿Qué tal?¿Cómo va todo?
-Bien, bien...
-Ya...Bueno creo que no tienes muchas ganas de hablar conmigo.-dijo en un tono más que sincero y para nada molesto.-Te le paso ya. 
-Vale, gracias...
-Hola.-dijo tímidamente la voz que tanto deseaba escuchar.
-Al fin...-suspiré aliviada.-Creí que no querrías ponerte. 
-¿Eh? No digas tonterías.
-¿No estás enfadado conmigo?
-No, ¿por qué iba a estarlo?
-Pues pensé... que como el último día...bueno como tuve que marcharme tan pronto pues...
-Ya. Sí bueno no te preocupes por eso... 
-¿De verdad?¿No te molestó?
-Tranquila, está olvidado...¿Tú qué tal?-respondió rápido en voz baja y me dio la sensación de que hablar del tema le ponía incómodo, así que decidí dejarlo y hacerle caso, olvidarlo. 
-Ahora que hablo contigo bien.Estaba preocupada pensando que estabas enfadado y como el viernes es lo del compromiso pues...quería pasar un rato contigo y olvidarme de ello. 
-¿Sí? Vaya... lo siento Yunhye, me voy esta noche de viaje y ahora tengo que prepararlo todo con Yunho.
-¿Te vas?¿Y cuándo vuelves?
-El domingo. Voy a visitar varias ciudades y...
-Joder.-dije por primera vez con Junsu más enfadada que desilusionada.- ¿No me ibas a decir nada?
-Si claro, iba a llamarte luego cuando...
-¿Cuando ya estuvieras allí no?
-No Yun Hye no es eso. Iba a llamarte, de verdad, pero ahora estoy muy ocupado y tengo la cabeza en otra parte. 
-Ah bueno, en ese caso no te molesto más, te dejo con...
-Espera, espera por favor...-me interrumpió.-No te enfades. De verdad quería llamarte e incluso tenía pensado pasarme por tu casa antes de ir al aeropuerto. 
-Pero me podrías haber avisado antes...¿O acaso te has enterado hoy?
-Pues sí, ha venido Yunho hace un rato a avisarme. Ya sabes como es esto...
-Sí sí, claro que lo sé.-Me crispaban estos viajes repentinos. Yo no podría hacerlo, no sé como Junsu lo aguantaba. 
-Venga...No te enfades conmigo. Siento tener que irme. Quería ir a lo del compromiso y estar ahí, pero ha surgido esto así, de repente...perdóname. 
-No sí... ya sé que no es tu culpa.-Parecía increíble que a cada palabra suya fuera desapareciendo mi cabreo para convertirse más bien en comprensión hacia él, e incluso empezaba a sentirme mal por haberle hablado mal y haberme enfadado.-Pero es que además el domingo por la noche me voy de vacaciones de lo del fin de curso...¿Habrás vuelto antes para vernos?
-No creo Yunhye, pero te llamaré, ¿de acuerdo? En cuanto llegue al primer hotel y me instale. Y el viernes te llamaré por la noche para ver como ha ido todo. 
-No me despegaré del móvil entonces.
-Y aguanta eh...
-Sí, claro...
-Bueno tengo que dejarte ya, tenemos que seguir con esto. Ya hablaremos ¿vale? Hasta luego, un beso.
-Adi...

     ¿Y esas prisas por colgar?Iba a pasar más de una semana sin vernos y apenas puedo despedirme. Vale que esta conversación había conseguido calmarme un poco en cuanto al problema con él, pero con esta despedida...no podía estar muy contenta. Finalmente lo único que me quedaba por hacer ahora era esperar a que llegase el dichoso viernes y que pasase pronto esa semana de vacaciones. Ni si quiera mi cumpleaños me hacía ilusión. En realidad nunca me había hecho demasiada ilusión, era un día normal, solo diferenciado del resto de días del año por el pastel que Marlen cocinaba con el resto de cocineras y que comíamos después de la cena. Y este año no iba a pasarlo con ella, ni con Junsu, sino que lo "celebraría" con Changmin...
     Changmin...Ese chico que ya ni si quiera me miraba y cuando lo hacía era para dedicarme sus más hostiles miradas. No tendría que ir a ese viaje...Había sido él quién convenció a mis padres, y ahora él no tenía ganas de estar conmigo, ni yo con él. Pero cuando hablé con mis padres para poder quedarme aquí me quedé sin argumentos y excusas, así que una vez más ya estaba todo dicho y casi hecho. Y así, según mis ganas de que el tiempo se parase antes del viernes, el maldito día llegó con más rapidez de la que parecía posible, como si hasta él quisiera contradecirme. 
     Por la mañana no fui a clase. Tenía que acompañar a mi madre al Shin Sea Olimpic para comprobar que todo estuviera a mi agrado. Como si importase que esto me gustase... Yo estaba ahí para hacer bulto. Mi madre lo miraba y tocaba todo con cuidado y curiosidad mientras yo andaba detrás de ella sin ver nada del otro mundo.  Habría más de 15 mesas redondas con sus correspondientes copas relucientes de cristal, servilletas bordadas de color beige, los utensilios aún tapados y un pequeño centro de mesa de flores que empezaban a colocar en ese momento. Después de recorrer el amplio salón llegó un señor trajeado encargado del menú. Cursilerías. Todo eran cursilerías y cosas demasiado adornadas. Aunque viniendo de quien venía... Todo lo que mi madre quería era aparentar. Así que después de dar unas cuantas órdenes, cuando a la señora le pareció que todo estaba como debía estar, fuimos a recoger mi vestido a la tienda en la que llevaba más de un mes reservado. Insistieron tanto la dependienta como mi madre en que me lo probase, pero yo no quería ni si quiera mirarlo, así que bastó con que dijera "mamá no estoy depilada" para que la cara de mi madre enrojeciera y saliera de la tienda casi corriendo. Una vez en casa me metí en mi habitación dejando el vestido aún metido en su caja encima de la cama y me tumbé en ella con las piernas colgando. Estuve así un buen rato hasta que nana subió para ayudar a arreglarme. 
-Niña, es la hora...
-Sí, ya veo de lejos abrirse las puertas del infierno...-dije en un tono cómico resignado. 
-¿Qué dice niña?
-Nada Marlen... Voy a ducharme ¿vale? 

     Y a partir de salir del baño... tuve la sensación de que todo había cambiado ya. Cuando salí a la habitación y vi a dos chicas recibiéndo órdenes de Marlen y a esta misma sacando la caja del vestido, los zapatos, el maquillaje...no pude evitar verme en un futuro muy cercano cuando todos los días fueran así, convertida en lo que ahora era mi madre y la madre de Changmin, y la madre de tantas chicas de mi edad, señoras que no hacían nada por su cuenta. Quién sabe sin alguna de ellas había pasado por lo mismo que yo ahora y no quisiera estar en esa situación. Me vi sin fuerzas para afrontar lo de esa noche, ni lo de dentro de un mes, ni los días que seguirían... Marlen hizo un ademán de que me moviera por mi cuenta llamándome con los brazos, pero al ver que me había quedado parada en la puerta del baño me cogió de un brazo y me sentó frente al tocador quitándome la toalla y pasándome una bata por encima para taparme. Después empezó a trabajar en mi pelo con el mismo cuidado de siempre. No sabía lo que me estaba haciendo, tampoco me importaba... No tardó mucho en llamar a una de las chicas más jóvenes, que cogió el maletín de pintura y comenzó a maquillarme. Ambas murmuraban cosas que yo no escuchaba, mis pensamientos tenían el volumen demasiado alto. No podía dejar de pensar en esas mujeres, en esas mujeres de las que pronto yo formaría parte...¿Y si mi madre no había querido esto tampoco? No...no podía ser. Esa idea se me fue de la cabeza al ver lo contenta que estaba entrando y saliendo de la habitación, completamente arreglada y lista para "la fiesta". ¿También esas mujeres habían tenido que dejarlo todo por contentar a sus familias? Bueno...ahora mismo la mayoría de las que yo conocía parecían ser felices, estar contentas con lo que tenían...¿Pero y si era todo mentira? ¿Sería yo también capaz de aparentar la perfección que ellas mostraban? 
-Niña...YunHye...-Marlen tuvo que ponerse a la altura de mi cara para que la prestase atención.
-Di...dime.
-¿Qué te parece?-dijo la maquilladora mirando al espejo. Seguí su mirada con miedo y pude alegrarme de que aún seguía siendo yo. Mis ojos parecían un poco más grandes, igual que los labios, y estaba un poco menos pálida. Al menos en el maquillaje no había excesos... Pero había llegado el momento de ponerme el vestido. Siendo elección de mi madre podría esperarme lo peor. Marlen y la maquilladora se fueron, y yo resignada me acerqué a la cama y saqué el vestido de la caja. Cuando lo tuve entre mis manos completamente estirado afirmé todas mis sospechas. Un vestido tan aburrido que solo podría adelantarme lo que sería la noche. Me lo puse sin ningún ímpetu y cuando ya me hube puesto los pendientes y zapatos que Nana me había preparado, me miré al espejo. Me sorprendí de que el vestido fuera el mismo que había visto segundos antes y que tan poco me había gustado. Verlo puesto era otra cosa totalmente distinta... El beige quedaba muy bien con mi tono de piel, me encantaba que no llevase tirantes. El escote era ceñido y bordado con piedrecitas brillantes, que sin darme cuenta eran igual que mis pendientes y el adorno del moño que me había puesto Marlen. Además, gracias también a los zapatos de tacón, al ser un vestido largo me hacía parecer más alta. Por último me giré para mirar la espalda, abierta casi hasta la mitad, y lo único que no me hacía mucha gracia es que tal vez pasase un poco de frío. Y como por arte de magia mis ojos se fijaron en que en la caja aún quedaba algo y cuando me acerqué vi que era una torera blanca. Perfecto. Por una vez, y aunque me doliese en el alma, tendría que reconocer el buen gusto de mi madre. 
     Mi madre me pasó corriendo un bolso blanco pequeño antes de salir por la puerta. Y una vez en el coche volví a acordarme de hacia donde me dirigía. No iba a una fiesta normal. Iba a la fiesta de mi compromiso. 
-Tienes media hora para cambiar esa cara.-me dijo mi madre sentada a mi lado en el asiento trasero del coche. 
El Shin Sea Olimpic estaba junto al río Han, lo que en este momento no me lo ponía especialmente más llamativo. Mi madre no paraba de hablar por el móvil, mientras mi padre, al otro lado de la ventanilla leía un periódico como si nada. Yo les miraba asombrada, deseando poder estar tan tranquila y despreocupada como ellos, interesándome por la economía del país vecino, o por si se había roto una de las vajillas de la cena... Decidí cerrar los ojos y recostarme un poco en el asiento con cuidado de que no se aplastara el moño, y mi mente, por su propia cuenta viajó a un sitio totalmente distinto de este coche. Yo estaba sentada con los ojos cerrados al igual que ahora, y a mi lado también había alguien. Inmediatamente le reconocí por su canturreos alegres. Jugueteaba entre sus manos con algo que yo no podía ver mientras cantaba animadamente una de sus canciones. Seguí escuchándole en silencio durante unos minutos más, pero finalmente abrí los ojos, que se encontraron con un impresionante desierto negro. Así que estaba viajando en avión, con... Junsu. De noche. Estaba llamándome, decía mi nombre. 
-Yunhye, Yunhye ya hemos llegado. 
Aparté la mirada de la ventana y cuando me giré hacia la voz no era Junsu... 
-Chan...Changmin qué haces aquí...
-Yunhye, ¡despierta!
-¡¿Qué?! Oh estaba...-había vuelto al coche, y a mi lado estaba mi madre con cara de malas pulgas, ni Changmin ni Junsu. 
-Vamos, espabila, ya estamos aquí. No te olvides de comportarte.-Y sin una palabra más salió por la otra puerta. 
Por la misma dirección que ella se alejaba pude ver como Changmin se acercaba y después de saludarse y intercambiar unas palabras, él rodeó el coche para abrir mi puerta y extendió una mano hacia mi. 
-¿Qué haces?
Estaba paralizada y ni mi cuerpo ni mi mente respondían. 
-Qué haces tú, ¿No piensas salir?-dijo sin apartar la mano.-La gente nos está esperando. 
Finalmente cogí su mano y a la vez que yo saqué mis piernas del coche él tiró de mi para ayudarme a salir, con la mala suerte ( y la ayuda de los zapatos de tacón alto ) que perdí el equilibrio y me caí sobre el pecho de Changmin, quien pudo agarrarme por la cintura justo a tiempo. Durante unos segundos nos quedamos así, él sujetándome y yo sujetándome a él. Tuve el impulso de extender mis brazos por sus hombros y abrazarle como era debido, pero él me separó delicadamente y sin soltar mi mano tiró suavemente de mi para que empezasemos a andar. Me di cuenta de que había unos cuantos curiosos mirándonos, y de que Changmin no les quitaba ojo. 
-Ya te habrán dicho en casa que...
-Me comporte como es debido.-le interrumpí.-Si, gracias por recordármelo.-añadí con un tono más que irónico.
-No hay de qué.-respondió él con el mismo tono falso de amabilidad apretándome más la mano y andando deprisa. 
     Tuvimos que pararnos en las escaleras de la entrada para que nos hicieran unas fotos, lo que me pareció totalmente una idiotez. 
-¿Ahora somos famosos?-pregunté cuando entramos sin esperar respuesta. 
-A partir de esta noche sí.-respondió aun así Changmin. 
-Y tú estás encantado.
-Sí, esta noche va a ser maravillosa. 
Le miré atónita sin saber si hablaba en serio o en broma, pero él permanecía como si nada, incluso asomaba una pequeña sonrisa por sus labios. Me alejé de él y fui al otro extremo de la habitación. Nos habían conduicido hasta un pequeño recibidor con columnas blancas demasiado ornamentadas para mi gusto y de paredes también blancas adornadas con unos cuantos cuadros, los cuales mes quedé mirando. Teníamos que esperar en este recibidor a que todo el mundo se hubiese acomodado ya en sus respectivos asientos. Me dí la vuelta por el simple hecho de no parecer tonta mirando más de 10 minutos el mismo cuadro soso y vi que Changmin estaba apoyado en una de las columnas con los brazos cruzados y mirándome con la misma sonrisa de antes. Apartó entonces su mirada de mi sin ningún tipo de disimulo y se quedó mirando el suelo. Hasta ese momento no me había fijado detenidamente en él. Llevaba un traje blanco con camisa azul y a mi juicio demasiado apretada la corbata. Comencé a sentir una pequeña punzada en el estómago que me subía por todo el pecho, y fue entonces cuando decidí que era buen momento para dejar de mirarle. 
-Pu... ¿Puedo saber qué es lo que te hace tanta gracia?-pregunté para enfocar mi mente en otra parte. Aunque sabía perfectamente por qué se reía Changmin. Era por el simple placer de verme así de nerviosa. 
-Nada.-Respondió devolviéndome la mirada y como no, sin apartar su sonrisa.-Sólo miraba el...
-Disculpen, ya les están esperando. Si me acompañan...-Un hombre mayor interrumpió a Changmin y nos condujo a través de un largo pasillo. Imaginé que estábamos rodeando el edificio. Cuando nos paramos frente a la doble puerta, blanca también, miré a Changmin al borde de un ataque y este parecía estar como yo, había cambiado como del día a la noche. Cuando el señor mayor se marchó se giró hacia mi y me agarró el brazo para que lo pusiera sobre el suyo. 
-¿Preparada?-Por toda respuesta obtuvo una negación con la cabeza. Ahora si que estaba aterrada.-Tenemos que hacerlo eh, vamos. 
Y después de acariciarme la barbilla y respirar profundamente abrió la puerta. 
     Yo no veía nada, solo un montón de figuras borrosas y de no haber sido porque Changmin aún me llevaba del brazo ya me hubiera caído al suelo. Avanzamos unos cuantos metros hacia una mesa grande cuadrada que se separaba del resto por unos pequeños escalones y en la que estaban nuestros padres. Llegamos hasta el centro de la mesa y Changmin saludó inclinándose. Me dio un ligero golpe con el pie al ver que yo no me movía y entonces yo también me incliné, aunque durante menos tiempo que él. Cuando fuimos a sentarnos Changmin me retiró la silla en la que yo ya iba a sentarme sin ayuda, lo que hizo que la acción fuese más torpe de lo esperado. Tras unos cuantos murmullos y risas volvió a hacerse el silencio. Noté que alguien de la mesa se levantaba, pero aún así yo seguí con mi cabeza agachada, aparentemente muy interesada en el bordado del mantel. Reconocí al padre de Changmin cuando comenzó a hablar, arrancando en primer momento unas carcajadas diciendo algo de "jóvenes" y "nervios". Después, el monólogo tomó un tono más serio lleno de tecnicismos empresariales de los que yo no entendí ni la mitad, mencionó también la empresa de mis padres, "Shin Sea", diciendo básicamente que estaba seguro de que esta unión sería beneficiosa para todos. Cuando él terminó, en el otro lado de la mesa se levantó mi padre, quien dijo más o menos lo mismo con un poco más de peloteo. Lo que no me esperaba era que Changmin retirase su silla y se levantase dispuesto a hablar. Esperó a que los aplausos por el discurso anterior cesasen, y entonces empezó a hablar bajo la atenta mirada de todos los asistentes, incluso la mía, que había apartado por primera vez  la vista de aquel horrible mantel. 
-Gracias, bien yo... Tengo poco que decir que no se haya dicho ya. Debo agradecer a las dos partes el cargo de responsabilidad que se nos concede.-me señaló ligeramente con un gesto de la mano.- Es una suerte que gracias a la relación entre Shin Yun Hye y yo pueda forjarse algo tan importante como la unión de estas dos grandes empresas. Ambos trabajaremos duro para conseguir el mayor crecimiento del futuro "Kim Shin Ocean". 
     "Kim Shin Ocean". Así pasarían a llamarse las empresas cuando se fusionasen. 
     Changmin terminó de hablar y tras una breve inclinación volvió a sentarse. No había quitado ni por un segundo la sonrisa de sus labios. Le seguí con la mirada hasta que estuvo sentado y no la aparté cuando él giró su cabeza y me miró.
-¿Qué?
-Nada. ¿Yo no hablo no?.-Le pregunté desafiante pero aún así sin subir el tono de voz. 
-¿Acaso quieres hablar?
-Pues hay un par de cosas que me gustaría decir, sí. 
-Adelante pues, son todo tuyos.-Señaló con su mano a las mesas, que justo en ese momento estaban siendo servidas. Fruncí los labios con fuerza queriendo reprimir una larga lista de palabras malsonantes y que para nada serían bien recibidas por las personas que estaban a nuestros lados. Primera contención de la noche... Cogí el tenedor con fuerza y cuando llegó mi plato me dediqué a cortar la comida en pequeños trozos. No tenía pensado probar bocado, pero por el rabillo del ojo vi que mi madre se inclinaba desde el extremo más alejado de la mesa y me observaba. Ya estaba tardando en vigilarme. Me señaló el plato con la mirada, y yo sin apartar la vista de ella pinché un trozo y me lo metí en la boca. Ella sonrió complacida y volvió a acomodarse en su sitio. Segunda contención... 
     Parecía que en vez de masticar la comida estaba masticando todas las palabras que llevaba escuchando y aguantando toda la noche y se me revolvían todas juntas en el estómago queriendo salir. No había tardado ni si quiera una noche en comprobar que las mujeres no pintábamos nada en la vida de la empresa al ser solo los hombres los que habían hablado. Me había parecido humillante. Y por si fuera poco, habían dicho sutilmente que la relación entre Changmin y yo estaba siendo muy bien aprovechada y que les venía estupendamente.  Y hasta aquí aguanté. Retiré la silla bruscamente y me levanté buscando la salida. Necesitaba limpiar esto. Necesitaba aire puro. Corrí como un rayo hacia la misma puerta por la que habíamos entrado haciendo un ruido inevitable con los tacones. Hice caso omiso a la voz de mi madre que decía mi nombre y la puerta se cerró tras de mi con un pequeño portazo que resonó en el silencio del salón. Me quedé apoyada en la puerta con los ojos cerrados, respirando aceleradamente, intentando tranquilizarme con una mano agarrando aún el picaporte. Ahí dentro volvía a escucharse el tintineo de los cubiertos y las copas junto con el murmullo de la gente hablando. Alguien intentó abrir la puerta desde dentro y esto hizo que me empujase hacia delante. Me desequilibré un poco, pero por suerte no me caí. 
-¿Qué haces aquí?
-Ven anda. 
     Changmin me cogió de la mano y me llevó por el pasillo que habíamos recorrido antes. Subimos unas escaleras que había a la izquierda, en las que no me había fijado hasta ahora y llegamos al segundo piso, que se abría en dos pasillos: uno hacia la derecha y otro hacia delante. Seguimos recto y él abrió la única puerta que había. Habíamos ido a parar a la terraza que recorría toda la parte de arriba y por la que podía accederse a otro gran salón, y además daba a una pequeña parte del río Han. En cuanto llegamos me solté de la mano de Changmin y me apoyé en la barandilla. Mi respiración seguía igual de agitada que antes o incluso un poco más, ya que uno de los principales motivos de mi alteración estaba conmigo. 
-Yun Hye. Yun Hye...-repitió unos segundos más tarde al ver que a la primera no le había hecho caso y que seguía apoyada en la barandilla con la cabeza agachada.-¡Shin Yun Hye!
-¿¡Qué!? ¿¡Qué quieres!?-me di la vuelta alzando la voz y le vi a muy poca distancia de mi con los brazos extendidos como si hubiese estado apunto de tocarme. 
-Cálmate.-transformó el gesto extendido de sus brazos en uno que acompañaba lo que había dicho.-Cálmate, ¿de acuerdo?
-¿Que me calme? Joder Changmin se nota que para ti esto es muy fácil. 
-No es cuestión de fácil o difícil, es que no es para tanto. Es simplemente una cena. ¿A cuantas como esta has ido?
-Como esta a ninguna. No se tú pero yo solo me he comprometido una vez. 
-Esa es la diferencia ¿no? Pues haz como si nada. Olvídalo. 
-¿¡Cómo quieres que lo olvide!? ¡Changmin esto es para anunciar nuestra boda! ¿Se te olvida que no quiero casarme o qué?
-Pero aún no nos hemos casado. Y esta no va a ser la última cena o reunión, te lo aseguro. ¿Vas a estar así de deprimida hasta entonces?
-Ya sé que aún queda tiempo. pero tiempo ¿para qué? Tú mismo has dicho que no puede hacerse nada Changmin. Y yo no quiero... no quiero casarme.-El labio me comenzó a temblar con fuerza y noté como los ojos se me aguaban, a la vez que el nudo de mi garganta se hacía más fuerte según pasaba el tiempo. 
Changmin alargó su brazo para coger el mío y delicadamente tiró de él para abrazarme a la vez que echó un suspiro. 
-Lo siento mucho Yun Hye...-comenzó a decir en voz muy baja.- Lo siento. Siento no poder decirte que esto tiene alguna solución . Pero sería peor darte esperanzas y luego quitártelas. No soportaría volver a fallarte así. 
-Changmin...-dije contra su pecho.- Tú no... 
-¿Tienes frío?-preguntó separándose un poco para mirarme a la cara. 
-¿Eh?-No me esperaba que cambiase de tema tan repentinamente. 
-Ya viene el calor pero aún así...-se separó del todo y sorbió por la nariz sonriendo.-Toma la chaqueta. 
-No no.-dije rápidamente evitando que se la quitase.-Estoy bien. 
-Vale. Esto... Deberíamos entrar ya, tenemos que estar antes de que llegue todo el mundo. 
-¿Entrar? ¿Ahí?-señalé con el pulgar por encima de mi hombro al salón que veíamos tras las cristaleras. 
-Claro. El baile es ahí. 
-¿Baile? ¿Qué baile? -pregunté empezando a ponerme nerviosa de nuevo. 
-No te han dicho nada.-afirmó más que preguntó. 
-No, a mi nadie me ha dicho nada de un baile. 
-Pues...estaba programado así desde el principio. Una especie de cocktail o como quieras llamarlo... 
-Si, ya sé lo que es, tranquilo.-respondí cabreada. 
-Bueno, además... tú y yo tenemos que bailar juntos. 
-¿Qué?
-Obligatoriamente. 
-Estoy alucinando... 
     Él sonrió e incluso dejó escapar una pequeña carcajada. Extendió el brazo para que le agarrase con el mío. 
-Por cierto. Esto de tu huida no ha sentado muy bien, la gente tiene mala cara. Y tu madre ya ni hablemos...
-Pero eso no es nada nuevo. 
-Venga Yun Hye... tus padres no te dirán nada si se queda en esto. La gente sospecha que algo no va bien entre nosotros, no hagas que sospechen más. 
-Sí, venga vale... Vamos dentro. 
     Esbozó media sonrisa y entramos. Efectivamente, aún la gente no estaba, tan solo nuestros padres hablaban de pie junto a una mesa, hacia donde nos dirigíamos. 
-Oye una cosa más, les he dicho que me habías comentado que te encontrabas mal.-dijo entre dientes cuando estábamos cerca de ellos. 
Ni mucho menos me esperaba que mi madre preguntase cómo me encontrase. Sin embargo fue la madre de Changmin quien lo hizo.  
-¿Estás bien, cielo? 
-Sí, sí... Ya me encuentro mucho mejor, gracias. 
Sonrió como respuesta y después siguió hablando con mi madre, la que me miró con cautela. Al darme la vuelta vi que la gente ya estaba entrando, y Changmin me llevó hasta unas mesas en las que había gente de nuestra edad que yo no conocía y me los presentó como unos primos suyos. Pero ahí sí había alguien que me sonaba de algo...
-Y este... Este es Choi Jae Joong, mi amigo de la infancia. 
-¡Al fin!-exclamó este.-Es un placer conocerte. 
-Lo mismo digo...
     Era un poco más bajo que Changmin, pero aún así seguía siendo demasiado alto para mi. Tenía el pelo negro y un poco largo, pero estratégicamente peinado para dejar ver su pendiente del lado derecho. He de decir que... Me pareció terriblemente guapo. Tenía una sonrisa brillante que hacía juego con el leve brillo que asomaba por sus ojos oscuros, alternando desde Changmin a mi. 
-Este ha tardado demasiado en presentarnos...-le pasó un brazo por los hombros y le sacudió un poco. 
-Bueno, pero ya os conoceis.-respondió el aludido. 
-Yo no diría que nos conocemos... Conocerse implica otras cosas, ya sabes...-me guió un ojo y Changmin se deshizo de su abrazo. 
-Sigue soñando.-dijo este.-Ve con cuidado por ahí... No quiero andar vigilándote toda la noche.-hizo un gesto con la cabeza señalando al gentío y volvió a cogerme de la mano. 
-¡Pasarlo bien! -respondió Jae Joong riéndose y dándose media vuelta para volver al grupo del que se había retirado para hablar con nosotros. 
     Nos acercamos a un grupo de personas mayores que en cuento nos vieron dejaron de hablar y se volvieron para saludarnos con unas sonrisas. Changmin intercambiaba con los hombres palabras amables mientras yo disimuladamente me fijaba en las mujeres, las cuales me miraban a mi sin ningún disimulo. Después vinieron 2 familias más, con prácticamente la misma conversación y Changmin aguantó encantado. Quise suponer que hacía todo esto como parte del peloteo que había mencionado antes. Finalmente volvimos a donde estaban nuestros padres. Yo me preguntaba todo el rato cuando llegaría el momento del baile y así quitármelo de encima cuanto antes. Tras un rato junto a nuestros padres, el señor Kim Dae Hyun sacó a bailar a mi madre, y mi padre hizo lo correspondiente con la señora Kim Eum Dom. La gente, que estaba repartida por todo el salón hablando entre ellos, se giró hacia dentro para verles. Al empezar los acordes de la siguiente canción no té que changmin me cogió la mano y le miré instantáneamente. 
-Nos toca. 
-Nos e si quiero Changmin, esto es una tontería...
-Ya, pues aguanta una tontería más por hoy ¿de acuerdo?
-¿Sólo una más?
-Sólo una, prometido.-Asintió y comenzamos a caminar hasta colocarnos más o menos en el centro, cerca de la terraza. cuando estuvimos quietos me colocó su mano libre en la cintura con la cual me acercó más a él y esta proximidad hizo que de nuevo notase una ligera aceleración en mi respiración. Él también debió notarlo porque esbozó media sonrisa que intento disimular comenzando a movernos.
     Terminó la primera canción, durante la que no había podido evitar mirar a la gente lo cual me causó algo de mareo, además de que había notado toda la canción la mirada de Changmin clavada en mi, y dejamos de bailar. 
-Bueno, ya hemos...-dije en voz baja dándome media vuelta dispuesta a irme. 
-Shh, espera.-Changmin estiró su brazo para cogerme y ponerme de nuevo frente a él.- Aún no te puedes ir. 
-Ya hemos bailado. 
-Aún no quiero que te vayas. 
     No supe que decir. No dije nada... Simplemente me quedé mirándole y él como si esperase a que le diera permiso, me miraba cauto. Sin quitar esa mirada puso ambas manos en mi cintura y me pegó a él. Mientras tanto yo, dudosa, subí mis manos temblorosas por sus brazos hasta dejarlas reposar sobre sus hombros. Recibía su respiración sobre mi oído, sus brazos fuertes aferrándose más a mi... Arriesgandome demasiado le abracé todo lo que pude hasta cruzar mis brazos tras su cuello. La canción ya había terminado. Y pasó otra. Y otra más... Había perdido la noción del tiempo. Sólo sabía que podría dormir entre esos brazos, quedarme así toda la noche. 
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