lunes, 4 de abril de 2011

Mil gracias!


Muchísimas gracias a todos los que nos visitáis porque habéis conseguido que lleguemos a las 500 visitas en dos semanas. Teníamos pensado desde hacía tiempo buscar un sitio donde publicar nuestros fanfics.. pero de la manera menos pensada decidimos abrir este blog, tan solo para pasar la tarde y "probar a ver..."


Ahora estamos de lo más metidas en ello así que nos hace mucha ilusion que en tan poco tiempo hayamos conseguido esta cantidad de visitas.


Todo gracias a vosotros que entrais desde cualquier punto del mundo, España, EE.UU, Chile, México, Ecuador, Guatemala,  Singapur, India.  A todos vosotros espero que sigais disfrutando al entrar aquí tanto como nosotras disfrutamos  haciendo esto para vosotros.


Jeza y Alba
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domingo, 3 de abril de 2011

Viento Caprichoso Cap 7




Capitulo 7


.No.

.2 semanas antes de la cena. .Abril.


Aún no me podía creer que llevase casi tres meses en aquella ciudad y con trabajo fijo. Mi jefe, Ryul, me había aconsejado que me buscase una casa y dejase la pensión, siempre bromeaba que me tendría allí de camarero para toda la vida, que yo hederaría el negocio y tonterías asi. Minho me ayudo a buscar una casa, que aunque no era muy grande ni muy centrica, tenía unas vistas preciosas. Hicimos una pequeña fiesta. Ryul con un cigarrillo en la boca aún sin encender dijo "tio... aqui me voy a venir a vivir yo y a ti que te den, has visto esa barra de la cocina...menudos combinados.."
Por lo que nos estaba contando Min, la muchacha de la que nos había hablado cuando le conocí, de la que aún no nos había dado nombre, estaba liando algo gordo para promocionar el teatro. No paraba de hablar de lo insoportable y testaruda que era, pero en el fondo los tres sabíamos que por mucho que nos dijera, esa chica le gustaba.
Una semana antes de la fiesta esa, nos dio una invitación a Ryul y a mi para que fueramos. Al parecer solo era para gente invitada, o sea, gente importante. Pero él quería que estubieramos allí.

El tema de la fiesta era algo asi como una fiesta de disfraces fina. Así que nos vestimos asi para la ocasión. Ryul estaba a punto de echarse para atras decía que era "una mariconada" textualmente. Minho solo se podía reir de él cuando fuimos a comprar los disfraces los tres juntos.

Yo me compre un traje de chaqueta blanco con la camisa negra y la corbata blanca tambien. La máscara, que todo el mundo estaba obligado a llevarla, era completamente blanca, con un hilo de color plata bordandola.
Finalmente llego el dia de la fiesta. Nos sentaron en la misma mesa que Minho. Por fin pudimos conocer a su tia, la señoera d´arc que pronunció un discurso al empezar la velada. Cuando la señora d´arc se dirigía a su mesa, que era la presidencial, me fije en los demás que la acompañaban en su mesa. No podía ser... Isiir, Lessien... y mi hermano Jaejoong estaban junto a ella... ¿que hacían ellos allí?. Me tenía que ir en seguida, antes de que me vieran, pero no podía escaparme antes de terminar la cena.

Cuando comenzó el baile la cosa se complicó, por más que intentaba escabullirme Minho no paraba de presentarme a gente y a más gente importante. Así que por suerte, antes de que me presentase a alguien que ya conociera puse la escusa de ir al baño y salí del palco en el que nos encontrabamos.

- Eh... eh tú. - Estaba casi entrando a los baños cuando una voz que me resultaba muy familiar parecía llamarme. No podía ser.. ¿Jaejoong me había reconocido? Me metí en el baño haciendo que no le había oido, pero era un callejón sin salida. Él tambien entró yo me quede de espaldas a la puerta en medio de los baños.- Yunho. Eres tú, no me evites.
- ¿Que haces aquí? - Pregunté girándome y quitandome la máscara.
- No, ¿que haces tú aquí? ¿porqué no me habías dicho que vendrías a la fiesta? Ni siquiera me has saludado cuando me has visto.
- No sabía que vendrías Jaejoong... ¿cómo estan todos? - Pregunté mientras dejaba la máscara en el poyete de los lavabos y me lavaba las manos.
- tsh.. como que no lo sabias... ¿aure no te lo ha dicho cuando te ha dado la invitacion o qué?
- ¿Aure? - Le dije levantando la cara para mirarle directamente en el reflejo del cristal. - ¿Aure está aquí?
- Claro, ella está trabajando aquí desde hace un mes y pico. Ella nos invitó.
- Pe..pero ella.. yo no lo sabía. Ella no me invitó, me invitó un amigo. ¿Ella está bien?
- Joder Yunho, pero a que coño aspiras. ¿Me preguntas que tal está? Buscalá y se lo preguntas, ah no perdona, que no tienes valor para verla. De verdad que no se que coño estas haciendo. - Me giré apoyandome en el marmol del lavabo. Me estaba provocando ¿qué sino?
- Jae.. ¿desde cuándo eres tan mal hablado?, no sabes de esto.. así que no opines.
- ¡No se nada porque no me cuentas nada! Tú te fuiste así, sin mas, sin una explicación ni una nota. Aún recuerdo la que me cayó cuando me escape a infiltrarme en el senado, que si era un irresponsable, que si era peligroso.. ¿y tú? - Jaejoong estaba enfadado, se iba acercando a mi poco a poco. - Pero tú puedes hacer lo que te de la gana como si no tubiera repercusiones. Tú no eres el que has visto a Aure vagando por la casa como una muerta en vida, se tiró un mes sin salir prácticamente de la cama y me preguntas ¿qué tal está? No me extraña que no quieras ni verla, yo tambien tendría miedo a su reacción. Lo mejor que puedes hacer a estas alturas es seguir sin aparecer por su vida. Isiir la tuvo que obligar a venir a Ayan para que dejara de aferrarse a ti y ahora apareces en esta ciudad..
- No lo he hecho a posta. Vine aquí por casualidad. - No tenía escusa, Jaejoong tenía razón en todo lo que estaba diciendo.
- Me da igual, encima tienes la cara de verme y ni siquiera saludarte, ¡SOY TU HERMANO JODER! ... - Jaejoong me empujó. Unas lágrimas se precipitaron por sus mejillas. - ..Hemos estado preocupados por ti, sin saber nada, solo una llamada en tres o cuatro meses. Sino llega a ser por Lessien e Isiir no se que habría sido de mi, todos os habeis ido ha hacer vuestra vida, y lo respeto, pero de ti es el único que no hemos sabido nada. Desde luego que ya puedes hacer todo lo que te de la gana. Está claro que no has pensado nada en nosotros.
- No digas tonterías. Os quiero, soys mi familia, pero necesitaba aclarar mis ideas despues de todo lo ocurrido, tomar espacio de todo y de todos.
- ¿Acaso no te bastaron los meses que estubimos separados todos?
- Era una situación diferente Jae.. - Le cojí de los hombros, su gesto era de enfado. - Ahí nuestras vidas corrían peligro, y estabamos en contacto de vez en cuando, pero sobre todo estabamos centrados en la misión. Se que no me entenderás por mucho que te lo intente explicar, pero necesitaba ver mundo, aprender, crees que si te hubiera pedido que vinieras conmigo lo habrias hecho... ¿habrías dejado a Lessien?
- No... el que no entiendes eres tú.. te crees con derecho a decidir por los demás, si le hubieses pedido a Aure que fuera contigo lo habría dejado todo, lo habría hecho, en cambio tú decidiste por ella, fuiste un egoísta dejándola de lado, como sino formara parte de tu vida, como si ella no significara nada igual que el resto. Eres un puto egoista que solo piensa en su propio bienestar.
- Jaejoong.. - Soltó mis manos de sus hombros dirigiendose hacia la puerta sin darme opción a decirle nada.
- Sabes que siempre podrás volver a esa casa. Sabes que siempre serás mi hermano, que siempre te querré, pero tu con eso ya contabas...en cambio ¿qué crees que hará Aure cuando aparezcas de nuevo?
- Quizás ya no la ame. - Dije dándome la vuelta. Jaejoong se había quedado justo al lado de la puerta.
- No digas estupideces. A quien intentas engañar diciendo eso... sino la amaras no tendrías esa actitud cada vez que la nombro.
- Debo irme no quiero que nadie mas me vea - Me volví de cara a la puerta, andando directamente hacia ella con intención de salir. Jaejoong me sujeto poniendo su mano en mi pecho con aire decidio, me miró directamente a los ojos.
- Haz algo Yunho, no continues con esta situación, estando en la misma ciudad y por lo visto moviendoos en el mismo ambiente, ¿cuánto crees que tardareis en veros? Debes decidirte o buscarla y hablar con ella. O salir de aquí, pero no te quedes de brazos cruzados. Hazme caso por una vez en toda tu vida.
- Lo pensaré.
- Ah... - Salí por la puerta.

Me dirigí directamente a la salida del teatro. Recordé que me había dejado la máscara en el baño, pero no podía arriesgarme a volver a por ella, asíque evite los lugares con mucha gente y fui con la cabeza agachada. Justo estaba atravesando el holl principal que me llevaba hasta la gran puerta principal cuando me fije en la parte de arriba de las escaleras, un grupo de jovenes reian animadamente con copas de champan en la mano. Reconocí su figura, estaba de espaldas, llevaba un vestido precioso, la parte de abajo era blanca y la de arriba negra con dibujos de rombos en blanco. Su pelo estaba recojido. Su voz.. de nuevo.. Jaejoong tenía razón, no se a quien pretendia engañar diciendo que no la amaba, debía hacer algo; irme de nuevo y dejarlo todo o afrontarlo.
No paré de andar, dirigiendome directamente a la puerta. Las lágrimas se escapaban, tanto tiempo sin verla...la había echado demasiado de menos..

Cuando llegué a casa me quité el traje con rabia tirándolo. Esa noche no pude dormir, no paraba de pensar en todo lo que Jaejoong me había dicho. Simplemente yo, no había pensado las consecuencias. Ahora debía actuar pensando lo que iba ha hacer.


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sábado, 2 de abril de 2011

Precious Love Cap 6


Capitulo 6



Cerré la puerta de casa enfadada. Con algo tenía que descargar toda la tensión que tenía. Entre Jaejoong y Yunho me estaban volviendo loca. Demasiados factores unían a Jaejoong y Yunho. Había pasado algo más de lo que me había contado. Sino ¿qué demonios hacía el padre de Jaejoong hablando de Yunho tan naturalmente? Como si ambos lo conocieran de toda la vida.

Era de madrugada cuando me puse a revisar todas las revistas de moda que tenía. Jaejoong era dueño de una de las empresas con más reputación de toda Corea. El entierro de su madre había sido portada de todas las revistas de cotilleos...Algo tenía que haber. El salón era una locura con todas las cajas y las revistas tiradas por el suelo. Aproveché para ordenarlas cronológicamente. Un par de horas después la encontré. Que tonta era, en la caja que más a mano tenía. En la portada salía la noticia del fallecimiento de Kwang Iseul, la madre de Jaejoong.
"La señora Kwang Iseul falleció ayer tras una larga enfermedad dejando la agencia de modelos "Balgeonuri" sin directora. Su marido y famoso fotógrafo de esa misma agencia, Kwang Ho Sun se reunió ayer a primera hora de la mañana en las oficinas de su bufete personal de abogados con sus dos hijos para la lectura del testamento"
Aquel día en el bar, mientras esperaba a Yochun, leí la noticia. Debajo, una foto donde salía Ho Sun vestido con un traje negro entrando a un bufete, delante de él dos chicos más jóvenes, uno miraba de reojo a la cámara con cara desafiante. Era Jaejoong. Pero el otro estaba de espaldas...sería su hermano el de EE.UU. Había algo en él que me resultaba familiar.
Con la revista en la mano fui al ordenador que estaba en la mesa de la cocina. No sabía ni siquiera como se llamaba el hermano...Jaejoong no me había dicho nada sobre él. Tan solo que había vuelto a EE.UU y que no se llevaban bien. Sentada en la banqueta tecleé el nombre de "Kwang Iseul", ella fue una gran modelo pero además de varias fotos antiguas no salía mucho más de su vida privada, tan solo el día de la boda y de su fallecimiento. Finalmente después de probar varias combinaciones de preguntas puse "Kwang Iseul y sus dos hijos".
Pinche en una página donde aparecía una biografía más extensa de la mujer:
"[...] La modelo Kwang Iseul casada con el fotógrafo Kwang Ho Sun tuvo a su primer hijo, llamado Jaejoong, a los 27 años. Siguió trabajando como modelo un año después hasta que dio a luz a su segundo hijo. Yunho. Fue entonces cuando decidió crear la agencia y dejar de modelar. La reputada agencia "Balgueonuri" nombre que puso en honor a su familia, de la que siempre decía que era maravillosa. [...]"
¿Yunho...y Jaejoong... Son hermanos...?
Me había quedado mirando la pantalla del ordenador con cara de estúpida.
¿Pero cómo eso era posible? Si supuestamente el hermano de Jaejoong estaba en EE.UU...Jaejoong me había mentido descaradamente. No podía ser. Busqué fotos recientes de la familia, un reportaje en una famosa revista de moda hacía un par de años mostraba el día a día de la ex-modelo. El reportaje constaba de varias fotos, entre ellas una con sus dos hijos por separado. Era él, era Yunho.




Ahora entendía parte del enredo. Ellos dos eran hermanos por eso Kwang Ho Sun venía aquí y habló de Yunho con esa naturalidad. ¿Pero por qué se odiaban Jaejoong y Yunho? ¿Por qué Jaejoong había mentido de esa manera, qué necesidad tenía? ¿Por qué Yunho tampoco me había dicho nada?¿Por qué razón Yunho se había ido de casa? ¿Qué tenía que ver Sang Hee con ellos? ¿Sería realmente una amiga de la familia o también eso era una mentira de Jaejoong? Cuantas más preguntas me formulaba más cabreo me cogía. Jaejoong me había mentido desde el principio y yo había hecho el idiota. Tenía que hablar con él y que me lo aclarara todo.
Llamé a Jaejoong al móvil pero no contestó. Miré la hora. Eran las cuatro de la mañana. ¿Dónde iba llamándole a estas horas? Ni estaría despierto, ni me lo cogería.
No dormí en toda la noche, no podía, mi cabeza no paraba de dar vueltas como en los coches de choque dándome contra todos los obstáculos posibles. Ahora entendía ciertas cosas. El que Yunho tuviese la foto de Seúl que hizo Kwang Ho Sun...su padre, la misma foto que estaba colgada en la agencia...recordé las palabras de Yunho aquella noche en mi sillón: "... de pequeño mi hermano me pegaba por jugar con sus cosas...". Por eso no me había dicho nada, intentaba usarme para hacerle daño a su hermano. Por eso las provocaciones, el ruego por la famosa cena, los besos robados... Mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas..."ser mentiroso debe venir de familia" pensé.
Era temprano y escuché la puerta de Yunho. Ya que Jaejoong no me cogía el teléfono tenía que hablar al menos con el otro involucrado. Llamé a la puerta varias veces pero nadie abría. Justo cuando estaba a punto de meterme en casa la puerta se abrió.
- Yunho tío. Dijiste que llevabas llav... - Dijo Changmin mientras se ajustaba la toalla a la cintura medianamente bien. Tenía el pelo empapado y sí, un cuerpo de escándalo. Todo lo contrario a mí, que después de haberme pasado toda la noche sin dormir y sin parar de llorar no estaba para la mejor sesión de fotos de mi vida precisamente. - oh... ¿qué quieres?
- Necesito...ne...necesito... - Dije balbuceando mientras me atusaba el pelo desconcertada. ¿Qué culpa tenía Changmin? Yo al que necesitaba gritar era a Yunho. - Necesito.. - Y sin querer de nuevo mis lágrimas volvieron a salir.
- ¿Qué pasa? - Dijo él haciendo amago de salir pero estaba descalzo y la toalla no tenía pinta de ser antideslizante.
- Solo...dile a Yunho que tengo que hablar con él. No se va a librar de esta tan fácilmente...ninguno de los dos se va a librar.. - Sollocé ya metiéndome en casa cuando escuche de fondo la voz de Sang Hee "¿Changmin quién es? El agua se enfría". 



Una hora después, ya más calmada, fui al restaurante. Mih wa ya estaba allí ayudando a Junsu a abrir.
- ¿Qué haces aquí? Se supone que tienes turno de tarde.- Dijo antes de mirarme más detenidamente. - ¿Qué te pasa? - Junsu me miró ya subiendo la chapa del restaurante y Mih wa se acercó.
- Me han mentido los dos... son hermanos y me han estado usando.
- ¿Pero qué....? - Dijo Mih wa justo antes de abrazarme.
Hablamos un buen rato antes de que comenzaran a llegar todos los trabajadores.
- Joder con el príncipe azul. Estoy segura de que debe haber una explicación razonable para que él no te lo haya dicho. No te querrá meter en medio de sus problemas.
- Ya... también he pensado en eso, pero ¿qué más da?, si entre Yunho y yo no hay ningún tipo de relación.
- Ya... claro... por eso anda robándote objetos.... y besos. Yo lo que creo es que Jaejoong es una buena persona, que al fin y al cabo... Pues no te ha querido meter en sus problemas y ya está. Llámale y ves a verle para aclararlo todo.
- Le llevo llamando desde anoche y no me lo coge.
- Estará en la oficina. Ves a verle. Es lo mejor que puedes hacer. Que él te lo aclare y ya está. Yo tengo que ir a hacer unos recados a la zona de la torre de Seúl llámame luego para saber cómo te ha ido. - Me dio un abrazo y cada una nos fuimos por nuestro camino.
Llegue en poco tiempo a la agencia. Tenía ganas de verle y hablar con él. Cuando llegué mi amiga la secretaria me atendió tan amable como siempre. "No ha llegado, dijo que vendría por la tarde". "Mierda" pensé. Yo entraba en el restaurante esta semana de tarde. Me di la vuelta sin decirle nada a la chica y marqué su número de teléfono. No me lo cogía. No estaba en una reunión, porque si no la amable secretaria me lo habría dicho, ¿dónde se había metido?
Volví a casa a medio día. No tendría que estar en el restaurante hasta las cinco así que podía dedicarme a pensar y a pensar tranquilamente en mi casa. Con la tele de fondo sin prestarla mucha atención estaba tirada en el sillón cuando sonó mi teléfono. Me lancé a la desesperada como leopardo a su presa para contestar. Era Mih wa.
- ¿Cómo ha ido? - Preguntó.
- No le he visto.
- ¿No estaba en la oficina? - Dijo extrañada.
- No, la secretaria me ha dicho que iría de tarde. - Estaba decaída y se notaba en mi voz. Llevaba todo el santo día esperando que él respondiera mis llamadas.
- Que raro... entonces si es posible que... - Dijo pensando para sí misma.
- ¿Qué...qué?
- Es que... No pero no puede ser... me ha parecido ver a Jaejoong por la zona de la torre de Seúl, pero no estoy segura. El tío se parecía a él, pero tenía el pelo más claro y además iba con una chica en tono más que cariñoso. Ya sabes cómo esta esa zona siempre, llena de gente. Lo más seguro es que no sea él.
- Pues eso espero. Porque ya lo que me faltaba. Lleva todo el día sin cogerme el teléfono. Por qué trabajo esta tarde que si no me iba a buscarle a la oficina. Esto ya está pasando de castaño oscuro...
Seguimos hablando bastante rato más. Aún no sabía nada de Yunho y tenía que hablar con él. Tenía que trabajar así que me fui. La tarde estuvo ajetreada como siempre en el "Haneul" cuando el dueño era uno de los mejores Chefs de toda Corea el resultado era lleno absoluto todas las noches.
Llegué a casa de madrugada muerta de cansancio. No quería dormirme por si acaso escuchaba a Yunho llegar. No había ninguna luz encendida en su casa, ni siquiera la televisión, así que no estaba. Finalmente caí rendida en el sillón.
Desperté sintiéndome un poco descansada, pero no lo suficiente. Aun así decidí que volvería a la agencia para buscar a Jaejoong. Llevaba un día entero sin saber nada de él a pesar de haber estado aporreando su móvil como una loca. Le llamé justo antes de salir de casa.
- ¿Sí?
- ¿Quién eres? - Pregunté extrañada al no escuchar la voz de Jaejoong
- Soy una amiga de Jaejoong. Él está en la ducha. Eres una pesada llevas un día llamando a ver si nos dejas ya en paz. - Y colgó.
"Cerdo desgraciado". Pensé.
Fui a la oficina después de dar vueltas y vueltas en casa intentando tranquilizarme. Sin vergüenza...
Cuando llegué vi que Yunho caminaba hacia la salida por la recepción junto a Sang Hee. Vaya dos. Me quede parada al verles. Sang Hee continuó hacia el ascensor sin detenerse al contrario que Yunho que se quedó parado frente a mí.
- ¿Qué era eso tan urgente? - Me dijo directamente sin ni siquiera saludarme.
- Ahora no tengo nada que decirte. Ya hablare contigo luego.
- O sea que me mantienes en vilo durante un día y ¿ahora resulta que no tienes nada que decirme?
- Tengo que hablar con Jaejoong. Me urge más. – Le dije en un tono seco.
- Creo que ya sé que es lo que me querías decir… - Dijo él acercándose a mi oído. – Te has dado cuenta de que Jaejoong es insoportable y me ibas a dar las gracias por abrirte los ojos ¿eh?
En ese momento él estaba completamente pegado a mi oreja izquierda. Con su mano derecha me retiraba el pelo de la cara. No había mucha gente en la recepción para ser primera hora de la mañana. La secretaria me miraba desde su mesa de reojo con cara de odio. Justo cuando la iba a matar con la mirada sentí como alguien empujaba a Yunho quitándomelo de encima.
- Tú. Gilipollas. – Escuche a Jaejoong diciéndole a Yunho con una voz sombría. - ¿Qué coño se supone que estás haciendo con mi chica?
-¿Tú chica? ¿Pero tu chica no era la rubia esa? ¿O la morena? Es que ya me equivoco perdona. – Dijo Yunho mirándole fijamente con las manos en los bolsillos. Me estaba cabreando más. Jaejoong ¿iba de protector? Pues le esperaba una buena.
-Como la vuelvas a tocar un pelo te… - Dijo Jaejoong
-¿Me qué…? – Dijo Yunho desafiante. Jaejoong se abalanzó sobre Yunho cogiéndole de la pechera.
- Será mejor que te largues de aquí, si prefieres que llame a seguridad para que te eche tú mismo. – Dijo Jaejoong con un aura oscura a su alrededor. Estaba realmente agresivo con Yunho hablándole en un tono que nunca le había escuchado usar. Daba verdadero miedo.
- Vale ya Jaejoong. – Dije tirando del brazo hacia abajo para que aflojara la camiseta de Yunho. No quería hablar con él en un bis a bis. - Tsh… mírate tiene que defenderte una mujer para que no te rompa la cara de nuevo. Te debe haber visto la cara de miedo. – Poco a poco en la sala se habían agrupado unas cuantas personas que "discretamente" miraban la escena con atención mientras cuchicheaban al odio. 

- Nadie se lo ha pedido…además hace tiempo que no temo tus puños. Y sobre todo hace tiempo que no temo lastimarte, de hecho no me da ninguna pena. – Jaejoong soltó a Yunho de mala gana haciendo que se tambaleara un poco. 
- Pues a mí todo lo contrario, me das tanta pena que no mereces ni que malgaste mi fuerza. Vamos. - Dijo cogiéndome del brazo y dirigiéndonos a su despacho. Yunho no se movió ni un centímetro
- Nos vemos mañana Jae. Seré puntual como siempre. – Dijo Yunho. Jaejoong y yo pasamos al lado del grupito de personas que cuchicheaban y este les miro y con el tono sombrío aún en sus labios dijo: "¿nada que hacer en una mañana tan ajetreada?" haciendo que inmediatamente todo el mundo se pusiera a trabajar.
Entramos en el despacho. No había sido capaz de decir nada más. Estaba asustada. Jaejoong dio un par de vueltas sobre sí mismo con la mano frotando su barbilla. Se le notaba nervioso. 

- ¡Ni caso! ¡No le hagas ni puto caso me oyes! – Dijo Jaejoong alzándome la voz. 
- ¿Por qué estás tan nervioso? – Le dije imitando un tono sereno que no salió del todo bien. 
- Lleva toda la vida jodiéndome el muy cabrón… - No tenía aspecto de estar hablando conmigo, más bien parecía una reflexión en voz alta.
- ¿Por qué razón no me dijiste que erais hermanos? – Le dije parándole y haciendo que me mirara. Él se soltó bruscamente. 
- ¡¿Te lo ha dicho él?!
- ¡No, me lo tenías que haber dicho tú! ¡Me has estado mintiendo! – Alcé la voz sin poder evitarlo. Esto era el colmo.
- ¡Era lo mejor!
- ¿Para quién? ¿Para ti o para mí? ¿Qué hay de las tías esas que ha nombrado eh?
- ¡Ya te he dicho que no le hagas ni puto caso! ¡Él miente, miente, miente, miente, no sabe más que mentir! – Jaejoong tenía una expresión desesperada, como quien juega a construir castillos de arena y ve que el mar los destruye.
- ¡Cuando hablas de él parece que te describes a ti! ¡Ayer te llamé durante todo el día y no contestaste, para mi sorpresa hoy me coge el móvil una tía diciendo que estas en la ducha y que te deje en paz! ¡¿A quien coño tengo que creer si desde que nos hemos conocido me has mentido Jaejoong?!
- ¡A mí! Te he estado ayudando, te he dado trabajo y puedes llegar a ser una de las mejores modelos. ¡Créeme a mí, confía en mí! ¡Él no es nadie no te puede dar nada!

- ¡No me importa lo que me puedas dar…porque no me has dado nada real nunca! No quiero seguir aquí Jaejoong. No confió en ti. No sé quién eres porque nunca te has mostrado como eres en realidad. – Dije dándome la vuelta para irme. En ese momento Jaejoong me cogió del brazo fuertemente.
- ¿Dónde te crees que vas? Tienes un contrato no creas que puedes hacer lo que te de la gana. Soy tu jefe.
- Pues anulo el contrato.
- Guapa si te crees que las cosas van así estás muy equivocada. Es fácil entrar pero no salir, si hubieses tenido más picardía quizás te habría salido bien.
- Por lo que veo jamás tan bien como te salen a ti las cosas.
- Dentro de un par de días hay una fiesta. Ahora mismo eres una de las modelos más cotizadas y eso tan solo con dos reportajes y uno más que saldrá a la luz dentro de poco.
Así que estas obligada a ir para que los negocios vayan bien. Si te crees que voy a perder dinero estúpidamente porque tú te sientas ofendida vas lista. Eres mía. No tienes escapatoria.
- Conseguiré anular el contrato. - Dije convencida.
- Y no tendrás dinero para pagar la clausula ni en cuatro vidas longevas.
- Eres un sucio.
- Son negocios cariño. – Y me soltó haciendo que casi me cayera. Se había quitado el traje de "príncipe azul" para ponerse el de mafioso descarado.
Me marché de allí despavorida haciendo que varios compañeros de la agencia me miraran con curiosidad. Salía por la puerta del edificio y baje la calle rápidamente. Escuche el claxon de un coche. Miré extrañada…Sang Hee estacionaba cerca del paso de peatón. La ventanilla del Mini color rojo bajo.
Me asomé.
- Sube. Tengo que hablar contigo.
- ¿Sobre qué? – La dije.
- Sobre Yunho y Jaejoong. Te puedo ayudar.
- No entiendo por qué necesitaría tu ayuda.- Oye, no te pongas a la defensiva conmigo. Estoy segura que lo que yo te puedo contar te puede servir de ayuda. Vamos sube, este no es buen lugar. Tardé en pensármelo unos segundos y finalmente subí. Quizás hablar con ella sea una buena manera de deshacer todo este problema.
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Viento Caprichoso Cap 6




Capitulo 6


Presente. Aure.

Había pasado ya una semana desde la escenita del salón.Yili consiguió que Minho viniera con nosotras a las fiestas. Al principio, se mostraba reticente, pero según iban pasando las horas el comenzaba a relajarse y yo no le prestaba mucha atención, así que la tarde transcurrió sin sobresaltos, más bien mucha diversión.
Yili, me había dado desde el principio buena impresión, cuando Minho se pasaba un poco de la raya ella le ponía en su sitio educadamente y siempre con tono bromista.


Durante ese fin de semana estubimos hablando sobre el trabajo en el teatro..al parecer las cuentas no iban tan bien como pensabamos, había pasado un año desde la rebelión y la economía se estaba recuperando de un golpe tan duro como es un cambio de régimen y de leyes. La gente no estaba para irse de teatros o al cine. Así que debíamos comenzar a ofertar diversas actividades para los ciudadanos no solo de Ayan sino tambien de las otras ciudades, recuperar viejas tradiciones de la ciudad y hacer un fondo de inversión para poder hacer que la gente de la própia ciudad pudiese participar en talleres y demás eventos.
Pero todo esto no se conseguiría facilmente, primero debíamos conseguir sponsors y algunos benefactores. Con el dinero de la señora d´arc solo alcanzabamos para hacer algunas mejoras...queríamos que el Teatro Real fuera... no solo un teatro donde se pudiesen representar obras...sino un centro cultural donde la gente se pudiera reunir y pasar un agradable rato en familia... los tiempos estaban cambiando... y eso obligaba a que todos cambiasemos tambien.
Llevabamos ya dos semanas trabajando en el proyecto. Habíamos reunido al equipo de dirección, algunos molestos conmigo ya que llevaban años esperando mi puesto, y necesitabamos ideas. Despues de varias reuniones y muchas discusiones seguiamos sin nada claro..
Minho y yo vivíamos prácticamente solos en la casa de la señora d´arc desde que esta se fue...Yili se pasaba siempre por la tarde despues del trabajo para hacernos compañía o más bien para continuar con el trabajo, cuanto mas tiempo pasabamos juntas mejor nos llevabamos... me recordaba un poco a la relación que tenía con Lyxie.. aunque sabía que nunca llegará a ese nivel de confidencialidad con ella... hacía unos días que había hablado con Lyxie...ahora estaba más ocupada ayudando a Lessien con la boda y todos los preparativos, la verdad es que las echaba a todas de menos, y a ellos tambien.
Lyxie era otra que lo estaba pasando fatal, la desaparición de Cyan durante la rebelión de la resistencia fue para ella un momento demasiado doloroso, lo intentaba disimular ayudando en todo como la que más... pero lo cierto es que estaba destrozada. Cuando Yunho se fue, en ella encontre el verdadero consuelo, a pesar de no haber hablado de mi dolor ni siquiera con ella. Ha sido como un secreto a voces entre el entorno, pero en sus ojos, encontraba la comprensión que necesitaba y para mi era suficiente.
Nunca me había hablado profundamente de ello hasta la llamada del otro día, estaba decidida, saldría a buscarle. Sabía que era muy dificil, pero aquello de que la esperanza era lo último que se perdía era cierto. Solo esperaba que al menos ella... consiguiese la felicidad.
Casi habia pasado dos semanas y la relación entre Minho y yo, sinceramente, no había variado mucho, en las comidas nos haciamos una silenciosa compañía hasta que llegaba Lyxie y nos alegraba un poco la tarde. Parecía que si ella no estaba nosotros no teniamos nada mas que discutir por estupideces o picarnos por cosas sin sentido como unos crios.
El jueves de la tercera semana que llevaba en Ayan salí a pasear por la ciudad. Minho llevaba todo el día de lo más pesado porque no tenía que ir a trabajar, y para combatir el aburrimiento nada mejor que molestar a tu inquilina no deseada.
Paseando por el casco antiguo de la ciudad encontre la famosa biblioteca. Pensé que sería una gran idea el entrar y buscar información sobre la antigua Ayan, seguro que encontraria algo que me diese una pista para el proyecto del Teatro Real.
Buscando en los archivos, descubrí que antiguamente se celebraba un baile de máscaras. Esta era una gran oportunidad, si aprobaban el baile de máscaras, recuperariamos una tradición de la ciudad y además recaudaríamos fondos para proyectos culturales. Era la ocasión que estabamos esperando.
No tarde mucho en llegar al Teatro Real, busqué a Yili pero se había ido. Deje el anuncio de reunión urgente en el tablón del equipo.
Cuando llegue a casa Yili estaba allí, era por la tarde pero ahora cada vez los dias eran más largos, asíque aún entraba luz por los ventanales del salón. Minho estaba sentado a su lado riendo con la espalda reposada en el sillón y las piernas cruzadas. Su mano derecha sostenía una taza de té, que se apoyaba en su rodilla izquierda, el brazo izquierdo seguía la línea del respaldo del sillón, justo donde terminaba su brazo estaba Yili sentada de una manera de lo más fina, recta como una vela. La verdad es que daba la sensación de que eran pareja... supongo que esa era la intución rara que me daba cuando les vi por primera vez, su complicidad, no parecía de amistad, parecía amor, pero durante estas semanas Yili me había contado muchas cosas, habíamos hablado de todo menos de que estubiera saliendo con Minho.
Igualmente, llegué con la noticia arrasando. Cuando se lo conté a Yili se puso eufórica, aunque al principio parecía sobresaltada por la situación. Minho no estaba tan deacuerdo al parecer. Su cara reflejaba el malestar por haber distraido a Yili de sus coqueteos.
En la reunión del viernes las cosas no fueron tan fáciles como con Yili, ella me apoyaba al cien por cien, pero había unas cuantas del equipo que no lo veían claro.. arriesgado decían. ¿Siempre debe haber un roto para un descosido no?
Finalmente se aprobó la idea por un voto más a favor. Así que ahora tocaba lo más duro. Preparar y organizar el gran baile que tendría lugar a finales de abril, justo dentro de un mes. Había que hacerlo todo a contrarelój. Los conceptos básicos que queríamos en el baile, era que todo fuera como una melodia armoniosa, ni muy llamativo, ni muy discreto.
Esa misma tarde llamamos a la señora d´arc para informarla, la pareció una idea fantastica el baile de máscaras. Asíque sin perder un minuto nos pusimos manos a la obra.
Aunque era fin de semana nos reunimos todo el equipo en la sala de juntas donde siempre celebrabamos las reuniones. Éramos unas doce jovenes sentadas al rededor de una mesa rectangular de cristal. Al fondo de la sala una pizarra electrónica que combinaba con la tradición del corcho repleto de papeles sujetos con chinchetas, possits y anotaciones. Discutimos sobre la gente a la que debíamos invitar. La idea era hacer una fiesta de alto estandin, donde invitasemos a famosas actrices y nuevos actores, junto a benefactores y los mejores directores de las compañías de teatro. A los tres dias enviamos las invitaciones. La mayoría de los invitados respondieron rápidamente confirmando su asistencia. Invité a Iiir, Lessien y Jaejoong. Isiir por ser amiga intima de Laurien d´arc y por supuesto Lessien ya que era la senadora, debía aprovechar mis contactos familiares para darle promoción al evento. Jaejoong debía estar allí, ya que la boda se celebraria en siete meses y cada vez iba a más actos oficiales con su prometida.
Decidimos hacer una remodelación del salón principal, donde se celebraría el evento, todo fue más rápido de lo pensado y con unos dos dias de adelanto terminamos todos los preparativos del evento.
Lyxie me había llamado hacía tres dias. Las pistas que había ido encontrando sobre Cyan la habían llevado hacia el norte del país. Por lo que me había contado hacía bastante frio por allí, al contrario que en Ayan. Cuando le conte sobre el baile su reacción fue clara, ella se encargaría del disfraz.. a pesar de que yo insistí en que no hacía falta, la conocía lo suficiente como para saber que pasaría de mi cuando la dijera eso. Justo la tarde anterior a la fiesta una gran caja morada con rayas blancas y un gran lazo esperaba en la mesa del pasillo central de la casa.
Minho que estaba en la cocina vestido aun con el pijama y en batín salio comiendose una manzana. Se apoyó en la pared y señalo la caja con la mano que tenía libre. Yo deje mis llaves y el bolso en el divan que había justo a la derecha de la entrada y fui a ver que era.
- ¿Será un regalo de tu novio? - Preguntó con sarcasmo mientras masticaba. Yo le miré de reojo con mala cara.
- Traga y luego te metes conmigo si quieres... vas a poner el suelo peridido..
- Uys.. que fina perdone usted.. yo no tengo la culpa de que seas tan fea que nadie quiera salir contigo. - Quien sabe..Quizas esa fuera ua de las razones por las que mi Yunho se fue... cada vez pasaba más tiempo desde aquella última noche pero mis sentimientos no habían cambiado.. quizás había aprendido a vivir con el dolor de que él ya no estaba conmigo, la herida se había cicatrizado un poco sin llegar a curarse del todo, pero en situaciones así la herida se volvía abrir...
- Vete a la mierda. - Contesté cojiendo la caja con rabia y escondiendo mis lagrimas mientras subía por las escaleras. Que estupidez llorar por un comentario sin sentido de un estupido tan grande...pero realmente dolía.. dolía...
Una hora depués de lo sucedido y de una gran ducha que me había dado para despejarme, llamaron a la puerta. Antes de que pudiera responder Minho estaba en la mitad de la habitación ya vestido con ropa de calle. En ese momento me estaba intentando terminar de abrochar el traje que, aunque me quedaba como un guante, no llegaba a los botones de la espalda.
- ¡EH! ¡que haces largate! - Le dije cuando me di la vuelta. El traje era de época. La falda almidonada de satén y seda era de color blanca y tenía pequeñas piedrecitas transparentes mientras que el corsé; cuya parte de arriba era de palabra de honor, era negro con dibujos de cuatro rombos blancos. Justo los dos rombos de abajo daban la forma al corsé terminandolo en dos picos. El traje era de arlequin.
- Déjame que te ayude. - Dijo acercandose más, quedandose justo detrás de mi.
- No digas idioteces. Puedo sola. - Dije sin mirarle.
- Ahh.. o sea que lo de retorcerte tanto para abrocharte es porque tu sueño es ser contorsionista ¿no? - Me giré para mirarle poniendole cara de pocos amigos mientras el sonreia tranquilamente. Extendio las manos asintiendo con la cabeza mientras abria y cerraba los puños.
- Ahs..
- ¿Cómo se pideeeee..? - Dijo con rintintín cruzandose de brazos. Arqueé una ceja.
- Eres tú el que me quieres ayudar..
- ¿Eh...?.. no no..venga que te ayudo.. se dice poooorrr... - Me intento explicar la manera como si fuera una niña tonta. Y sinceramente, me hacía gracia, pero no quería seguirle el royo, aún estaba mosqueada por lo que me había dicho y nisiquiera me había pedido perdón. - faa....vvooorrrr
- ¿Si te lo pido me dejas en paz?
- Es posible. Quizás solo por hoy.
- Está bien...venga
- ¿Eh?
- AIHS... a ver.. ¿por favor me puedes ayudar a abrocharme? - Yo aún sujetaba la parte de alante del corsé ya que al no estar del todo abrochado por detrás se caía.
- Claro.. - Se acercó tirándo de los dos lados del corsé apretando fuerte los corchetes de abajo del todo que estaban casi sueltos. - Yo.. - Su voz era seria..Yo tenía la cabeza agachada con el pelo retirado hacia la derecha. - Lo siento...si te ha molestado lo que te he dicho hace un rato, la verdad es que no me esperaba esa reacción tuya.. pensé que me seguirías el royo.
En ese momento deje de escuchar lo que me decía... a mi cabeza volvió el recuerdo de aquella noche, en la que Yunho se disculpo por la actitud que había tenido durante esos meses que no nos habíamos visto, recien llegado el a la ciudad.. de repente mi corazón empezó a latir fuertemente y el corsé cada vez me apretaba más. Tan solo escuchaba el murmullo de la voz de Minho diciendo a saber que, mi mente solo podía pensar en la niebla de aquella noche, en Yunho... en aquella habitación los dos solos.
- ¡YA BASTA! - Dije quitando sus manos bruscamente de mi espalda empujandole hacia atrás, volviendo a sujetar la parte de alante del corsé. - No importa sea lo que sea, no importa solo lárgate.
- Pero...¿que te pasa estás bien?So..solo quería..no entiendo por qué.. - Mis lágrimas salian sin control.
- ¡QUE TE LARGUES! LARGATE ahora solo.. solo.. por favor... - Caí al suelo tapandome la cara con las manos. Mi llanto era escandaloso se escuchaba como el de un niño al que le quitan un caramelo, lo tiran al suelo y lo pisan. Hacía más de un año que no lloraba por él, más de un año... y mucho menos llorar delante de alguien por él. Eso nunca lo había hecho y ahora estaba ahi, tirada en el suelo llorando como un niño pequeño. Las lágrimas caían entre mis dedos sin control y notaba como la cabeza me iba doliendo más y más.
- Aure.. perdóname... - Se sentó en el suelo junto a mi, abrazandome mientras yo lloraba apoyada en su pecho. No volvió ha hacer ninguna pregunta más. Ni a decir nada más. Solo me abrazó hasta que paré de llorar. Cuando lo hice se separó de mi levantándose. Me cojió de los hombros levantándome a mi tambien. Jajajaja, que creido...
- El vestido, es precioso. Llama a Yili para que te ayude mañana, sino no creo que puedas llegar a tiempo. - Me acarició el hombro y se fue. Andando lentamente llegue hasta el lado derecho de la cama. Tumbándome en ella, mirando hacia el techo hasta que se hizo de noche.
Era el gran día. Fuí al teatro desde por la mañana con Minho. No nos daría tiempo a volver a casa así que llevabamos todo para la fiesta de esa noche.
Había periodistas en la plaza que estaba frente al teatro desde primera hora, a pesar de que la cena y el baile no empezarían hasta pasadas las nueve de la noche. La plaza también había sido adornada con flores y la fuente estaba iluminada. A las seis de la tarde y ya casi había oscurecido. Ya estaba todo listo, no faltaba nada, tan solo retocar algunos detalles de organización. La antigua fachada del teatro estaba iluminada.
Yo ya estaba cambiada y peinada, aún sin la máscara. Isiir, Lessien y Jaejoong ya estaban allí desde por la tarde al igual que la señora d´arc que había dejado sus negocios para venir a la cena. Los invitados comenzaron a llegar y el teatro estaba lleno. Poco a poco fueron dejando los otros salones que habíamos habilitado para los canapés, para ir al gran salón que estaba lleno de cien mesas redondas con manteles de color blanco, con las sillas a juego. Había adornos florales y juegos de luces blancas y rosadas y que dibujaban formas en el suelo.
Había un pequeño escenario donde Laurien d´arc pronunció un breve discurso que se basó en el desarrollo de la cultura y los avances ideologicos que habíamos tenido. La cena fue amena, yo estaba sentada en la mesa presidencial en forma de curva, junto a Lessien, Jaejoong, Isiir, Yili, la señora d´arc y el resto de las organizadoras del evento.
Ya comenzado el baile todo el mundo paso a la sala del teatro, donde se habían retirado los asientos del patio de butacas y de los palcos para que entrase todo el mundo. En el escenario estaba la orquesta sinfonica de Ayan dirigida por la prestigiosa directora Yelenia Michs.
Algunos invitados bailaban el vals en el centro de la sala de teatro, mientras que otros disfrutaban hablando en los palcos tomando una copa. Yo me paseaba por el lugar preguntando de vez en cuando a los invitados si el lugar era de su agrado, recibiendo felicitaciones. En un momento de la noche me encontré a Minho que parecía haberse perdido durante todo el día ya que no le había visto.
- Minho... hola.. - le salude. Tenía pensado disculparme por lo de ayer. Iba vestido con un traje de color morado oscuro, que en los hombros tenía unos dibujos en forma de espiral color negro. Su máscara era negra y plateada, tan solo le cubría los ojos que se los había pintado de negro intentando ocultar su mirada sin mucho efecto - ¿te esta gustando la fiesta?
- Claro.. está todo perfecto. - Se quedó mirándome fijamente unos segundos. - Estás preciosa, han acertado con ese vestido. Y el maquillage es genial. - Mi mascara era negra tenía la forma de los ojos de un gato, alargada hacia atras, piedrecitas blancas dibujaban el contorno de esta. Llevaba el ojo derecho pintado de negro en forma de roombo. El pelo lo llevaba recojido en un moño alto, hecho con una trenza, mientras que unos mechones largos rizados caían a los lados.
- Gracias , tu traje, tambien te sienta bien. Seguro que estas dejando a nuestras invitadas una gran impresión.
- Sí lo cierto es que me he tenido que quitar a más de una de encima.
-
- Es la verdad.. - Hubo otro silencio mientras nos mirabamos riendonos.
- Bueno yo... quería pedirte disculpas por lo de ayer.. estubo fuera de lugar lo de gritarte y montar ese número.
- No pasa nada, la culpa la tuve yo.. supongo que no era tu día y lo pagaste conmigo medio con razón. Me alegro de que te hayan ayudado a abrocharte el traje - Dijo cambiando de tema. En ese momento vi a Jaejoong que le decía algo a Lessien para despues salir despavorido entre las cortinas del palco presidencial, el más grande. Me extraño un poco su reacción. Seguí hablando con Minho de lo más animada durante un rato, había que aprovechar los momentos en los que nos llevabamos bien. Despues continue paseandome asegurandome de que todo estaba en orden.
 
 
 

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Viento Caprichoso Cap 5





Captiulo 5



.Melody and Harmony.
.1 mes antes. Febrero. Yunho.
El tren llegó puntual a la estación. Me había tirado ocho horas viajando, además de haber estado los dos últimos meses en una pequeña aldea sin agua corriente, ni luz, ni medicinas y dieciseis meses más viajando de país en país. Había visto y aprendido tantas cosas que me consideraba completamente una persona diferente a la que se fue aquella mañana sin que nadie se enterase de la casa del bosque.
Las cosas habían cambiado y no me podía conformar, ahora tenía la oportunidad que siempre había esperado, evolucionar y merecer realmente todo lo maravilloso que me estaba pasando. Aunque tuviese que sacrificar una parte de mi en ese momento. Sabía que era arriesgado y que podría perderla para siempre, pero no podía dejar de intentarlo.
Salí de la estación con uno de los mapas que había en los puestos gratuitos de información en la mano. Ayan me había llamado la atención por las leyendas que contaban de ella. Decían que era una ciudad magica, en la que los deseos se hacían realidad y el verdadero amor era encontrado. En algunas partes de la ciudad no se podía ir nada mas que en unas pequeñas barcas, ya que un canal atravesaba la ciudad partiendola en dos, siendo unidas a la vez por unos puentes colgantes de diferentes epocas y estilos arquitectónicos. Estaba cansado del viaje y de llevar un año y medio de un lado para otro, nada mejor que una ciudad tranquila para descansar una temporada.
Lo primero que hice al llegar a la pensión fue llamar a Jaejoong, ya imaginaba lo que me diría; que si no le he llamado en dos meses, que que creía que estaba haciendo con mi vida, que si me parecía normal, que debía hablar tambien con el resto, que Changmin estaba que echaba humo... Changmin...fue al único que le dije que me iba a ir con antelación, aunque en el fondo no me creía capaz... el sabía que lo haría, incluso... incluso dejando atrás a Aure.
No lo cogía nadie...cuando estaba a punto de colgar, una voz familiar lo cogió.
- ¿Sí? - Isiir estaba al teléfono. No quería hablar con ella, pero debía hablar con Jaejoong.
- Isiir, soy Yunho, ¿No está Jaejoong? - Hubo un silencio, espere la respuesta con ansiedad.
- .....Sí, mandaré a que le avisen. ¿Estás bien? - Sonaba preocupada, sinceramente, me esperaba una reprimenda.
- S..si, estoy bien, solo, pasame con Jaejoong y no digas que he llamado por favor.
- Como no. - Su tono había cambiado de incertidumbre a cortante, la debía haber sentado mal mi respuesta. Pero no quería tener que darla explicaciones ni mucho menos decirla donde estaba. Sonaba la voz de Jaejoong de fondo, se estaba acercando. - Es para ti.
- ¿Para mi? ¿quien es?
- No lo se, no lo ha dicho. - Su voz sonaba enfadada.
- Sí digame? - La voz de Jaejoong era seria como si esperase una carta certificada del banco.
- Soy yo Jae... acabo de llegar a la pensión.
- ¿PERO TU ERES IDIOTA? - Alzó la voz tanto derepente que tuve que alejarme el teléfono de la oreja unos centímetros.
- shhhhhhhhhh... que coño te crees que estas haciendo gritando de esa manera ¿pretendes que todo el mundo se entere de que estoy llamando o que? - Pregunté alzando la voz yo tambien, mire al rededor fijandome en que nadie me mirase mal.
- Pues deberian, no sabes como van por aquí las cosas desde la última vez que llamaste..
- Prefiero no saberlo me temo
- Si... seguro que asi sientes menos culpa - Dijo bajando la voz según avanzaba la frase.
- No te pases. Solo he llamado para decirte que estoy bien y que... - Una voz me interrumpió, Aure llamaba a Jaejoong.
- Jejung... ¿quien es? - La conversación se escuchaba desde el auricular.
- Emm.. es...
- No le digas que soy yo Jae.. - Le dije con voz seria.
- Es, un compañero, me está preguntando sobre la fiesta.
- Ah, por eso vengo, dice Lessien que luego tenemos que ir ha hacerte las pruebas del traje.. ya sabes como está por lo de la boda, asíque más te vale que no llegues tarde, luego te veo
- ...Sí...si...
- ¿Quíen se casa?
- Ese no es el tema
- Te digo que quien se casa sin que yo lo sepa.
- Me caso yo, y no lo sabes porque no estás aquí, tenía pensado llamarte y enviarte la invitación de boda pero nunca se donde estás. No quiero que falte ningun hermano a mi boda, no me hagas esto Yunho..
- Veré que puedo hacer.
- Solo dime donde estás y yo la envio.
- No, no se si me quedaré mucho tiempo aquí... ya... ya te llamaré con lo que sea.
- Hazlo por favor.
- Lo haré. ¿estais todos bien?
- Sí, Changmin lo lleva con calma, Yochun y Junsu son los que más se acuerdan de ti... aunque ya han parado de hacer comentarios. No somos los unicos que te queremos...y las reacciones a ciertas cosas son dolorosas.
- ¿ella... está bien?
- Ella no está de ninguna manera. Si de verdad estas seguro de no volver, de momento, será mejor que no preguntes por ella, porque no te va a gustar lo que vas a oir.
- Será mejor que me vaya ya.
- Yunho....
- ¿Sí?..
- Solo.... ten cuidado. Todos estamos preocupados por ti.
- Jae... no soy como tú.
- Quien lo diría...
Después de la conversación fui a la habítación, había ido directamente a llamar a Jaejoong así que me tocaba deshacer la maleta y darme ese baño que me había prometido.
Mentiría si digo que no dormí como un bebe recien nacido. El buen tiempo comenzaba a acompañarme, el invierno se estaba acabando y ya quedaba menos para que la primavera entrase. Me pasaba casi todo el dia paseando escribiendo en mi libreta de viaje lo que iba descrubiendo de la ciudad. La biblioteca era una de las más antiguas que había visto, tenía un montón de libros que no se podían tocar, tan solo estaban de exposición en las vitrinas de la galeria. Tambien me recorrí todos los museos.
Aún me quedaba dinero de los trabajos que había ido consiguiendo a lo largo de este año, así que despues de hacer turismo las primeras semanas empece a plantearme el hecho de quedarme en esa ciudad una temporada mas larga que a lo que estaba acostumbrado, pero para eso... lo primero que debía hacer era buscar trabajo. No podía vivir del aire.
Por fín, después de estar buscando durante días conseguí un trabajo. Era de tarde-noche, pero así tendría todo el día libre. Acababan de abrir un bar pionero, en él solo podían entrar hombres y necesitaban camareros, así que era mi oportunidad. El sueldo era bueno y no quedaba muy lejos de la pensión.
Los tres primeros días fueron desastrosos, suerte que mi jefe era comprensivo, un tio majo. Lo había pasado muy mal y su filosofía de vida era "vive tu vida como puedas, pero sobre todo como quieras" su sueño era abrir un bar, y ahí estaba, endeudado pero feliz entre sus vasos, botellas y cubitos de hielo.
Por lo que me había contado, el bar no tuvo mucho éxito el primer mes.. pero a partir de unas cuantas remodelaciones, como el instalar una tele gigante y recuperar algunos dvd perdidos en el olvido, de partidos de los mundiales de futbol (de cuando aún se celebraban) y añadir cerveza en el menú del día, la clientela comenzó a correr la voz, y ahora era uno de los bares más frecuentados de la ciudad.
A la semana de estar trabajando alli, dominaba el nombre y la combinación de más de la mitad de las bebidas. Una noche a última hora cuando ya estaba haciendo caja, entro un joven, alto y moreno, vestido de traje... un traje caro y unas gafas de sol que no dejaban ver la mitad de su rostro. Se sentó justo frente a mi en la barra.
- Un wisky doble con un hielo. - Su voz era grabe... pero se notaba cansada.
- Señor, la caja está cerrada. - Dije dejando de contar el dinero.
- Me da igual, solo... pon ese wisky. - El joven apoyo el brazo izquierdo en la barra mientras con el derecho se quitaba las gafas que guardo en el bolsillo de su cara chaqueta. Después se revolvió un poco el pelo y apoyo la cabeza encima del brazo.
- Joven lo siento, ya le he dicho que la caja esta cerrada. - Levantó la cabeza y me miró con cara de pocos amigos.
- ¿Está tu jefe? - Preguntó con rintintín.
- Sí.
- Llámale y le dices que me sirva él la copa.
- Como quiera. - A los dos minutos volví acompañado de mi jefe. Este se sorprendió al ver al cliente y sin decirle nada, cojió la botella de wisky, le echo un hielo al vaso y se lo sirvió, doble, exactamente como él quería.
- Es nuevo. ¿Como ha ido hoy? - Dijo mi jefe hablandole de manera informal al cliente.
- Como siempre, ahora resulta que tenemos que ir a nosedondecoño a buscar a nosequien. Al parecer una niña mimada hija o nieta o lo que sea de una pimpolla de alto estandin. Al parecer son viejas amigas de Laurien, y ella sabe que odio ir a esos sitios pero se empeña y no la puedo decir nada.
- Entiendo. Disculpame un momento enseguida venimos
- No me moveré de aquí tranquilo.
Nos fuimos dentro del almacen.
- Yunho, ese es Minho d´arc, "sobrino" de Laurien d´arc la aristócrata esa. Él viene mucho por aquí a estas horas así que es al único que le servimos despues de que la caja este cerrada, siento no habertelo dicho.
- Lo siento - Dije sorprendido por la situación.
- No te preocupes, has hecho bien, atiendele tú debo seguir haciendo el recuento de cajas.
- Está bien.
Llegue de nuevo a la caja, efectivamente el tal, Minho no se había movido ni un centimetro... miraba fijamente el vaso, su dedo éndice daba vueltas al rededor del borde de este. Pensativo, no notó mi presencia.
- Siento no haberle servido la copa.
- ...eh? - Salió de su pensamiento alzando la cabeza para mirarme. - Eres nuevo, lo suponía porque no te había visto antes y te he vacilado un poco. No soy tan imbecil como aparento... solo tengo un mal día.
- De acuerdo - Le sonrei relajadamente al ver que no habría problema ¿vacilarme...?...chss.. me lo había creído realmente. - Si quieres otro avisame.
- Sirvete tu lo que sea. Te invito yo, por el vacile. Pero que no lleve alcohol... que tienes que contar billetes y luego hay errores.
- Jaja, esta bien... aunque realmente se que es porque es mas caro con alcohol. - Dije sirviendome un licor de mango sin alcohol.
- Soy actor... pero no rico...La rica es mi tia y no quiero ni un duro de ella.. suficiente que me enchufe en el trabajo. - Dijo sonriendo amargamente. - Aunque debo decir que soy muy bueno en ello... ella solo... descubrió un gran talento en mi. - Mientras decia esto, levantaba el dedo del borde del vaso a modo de advertencia.
- ¿Es guapa esa tia tuya?
- ¡Ey! ¡camarerooo de que vas! intentas ligar con una tia rica y mayor ¿o que? - Se levantó un poco para darme un golpe en el hombro con su puño.. golpe que note considerablemente.
- No.. ¡no, no nada de eso! Solo es curiosidad. ¿Como es... que llegaste hasta ella?
- Ella me acogió. Me encontró en un pueblucho después de la rebelión, estaba desnutrido y a punto de morir, me habían dado un tiro en la pierna las pedazo de p...policias. Era una mujer muy solitaria cuando la conocí, por lo que me contó... no fue muy feliz durante los años aquellos de la represión de los hombres, solo tenía una o dos amigas contadas. Nunca quiso tener hijas.. o clones o lo que fuera eso y en cambio cuando me vió, me quiso acojer enseguida, cuidar de mi como si fuera su hijo mas que su sobrino. Y aquí estoy. Abriéndome paso entre la fama y quitandome a patadas a las fans.
La noche dio mucho de sí. Terminamos sentados los tres, mi jefe, Minho y yo en una de las mesas redondas en medio del bar bebiendo hasta el amanecer, hablando de la vida y las penurias que habíamos pasado. Yo conté hasta cierta parte... no queria que la gente supiese así como así que yo participe en la resistencia. Así que conte que me escape de la mina junto a mis hermanos y anduvimos sin rumbo hasta que estalló la rebelión.
Minho estubo viniendo todos los dias hasta que se fue de viaje a aquel lugar. Durante esas noches Min, que era como le gustaba que le llamasen, mi jefe y yo estubimos entablando aún mejor relación, hasta llegar a considerarles amigos. Los primeros amigos que había tenido nunca, que no fueran de mi propia familia.



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